La luchadora irlandesa Becky Lynch reveló que dentro de la WWE existieron prácticas de presión y extorsión dirigidas a mujeres del elenco, señalando que un integrante masculino del roster condicionaba el desarrollo profesional de varias luchadoras a cambio de favores sexuales.
Durante su participación en el programa Something’s Burning, conducido por Bert Kreischer, Lynch relató que dicho individuo utilizaba amenazas para mantener control sobre las afectadas. Explicó que, según los testimonios que conoció, este personaje advertía que podía perjudicar la carrera de las luchadoras independientemente de si aceptaban o rechazaban sus exigencias, lo que las colocaba en riesgo de quedar fuera de transmisiones o proyectos relevantes.
La ex campeona también describió que, en otros casos, cuando surgían relaciones sentimentales entre talentos de la empresa y estas terminaban mal, las repercusiones recaían casi siempre sobre las mujeres, quienes enfrentaban despidos o sanciones, mientras que sus contrapartes masculinas solían conservar su posición dentro de la compañía.
Sin revelar la identidad del responsable, Lynch afirmó que se trataba de alguien ampliamente conocido dentro de la organización y aseguró haber tenido contacto con él en algún momento.
Las declaraciones de la luchadora han reabierto la discusión sobre el trato hacia las mujeres en la industria de la lucha libre profesional, así como los mecanismos internos para prevenir abusos de poder y garantizar condiciones laborales equitativas.