En su primer informe de gobierno, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ofreció un emotivo discurso desde el Zócalo capitalino en el que reafirmó su compromiso con el pueblo mexicano y con la continuidad de la Cuarta Transformación, destacando su papel como la primera mujer en ocupar la presidencia del país.
“Como primera mujer presidenta de México, nuevamente afirmo: llegamos todas”, expresó Sheinbaum ante miles de asistentes, reconociendo el papel histórico de las mujeres, especialmente de las mujeres indígenas, en la construcción de la nación.
Durante su mensaje, la presidenta criticó los modelos neoliberales que, en su opinión, despreciaron la historia y cultura nacional al intentar imponer modelos ajenos: “Se quiso imponer la idea de que lo nuestro no valía”, señaló. En contraste, afirmó que hoy se reconoce el valor de las raíces mexicanas y de su riqueza cultural, social y política.
Sheinbaum expresó orgullo por las civilizaciones originarias, por los héroes y heroínas de la historia de México, por las mujeres que luchan por la igualdad, los jóvenes que construyen el futuro, los adultos mayores y los migrantes que, desde lejos, mantienen vivo su amor por el país. “Que vivan las migrantes y los migrantes”, exclamó.
La presidenta reiteró que el gobierno actual no ve separación entre el pueblo y el Estado. “La prosperidad es compartida o no es prosperidad. La justicia es para todas y todos, si no, no es justicia”, sostuvo, subrayando que la soberanía nacional no se pide, sino que se ejerce con dignidad y pasión.
Con firmeza, Sheinbaum aseguró que su compromiso con el pueblo se mantiene intacto: “No les voy a fallar. Mi compromiso es defender a la patria y entregar lo mejor de mí misma por el bienestar del pueblo de México”.
El acto concluyó con un enérgico llamado a la unidad nacional y a la defensa de la soberanía por parte de la mandataria:
“¡Que viva México libre, independiente y soberano! ¡Que viva México!”