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Covid detona malnutrición y consumo de chatarra: UNAM

Covid detona malnutrición y consumo de chatarra: UNAM

Nación miércoles 10 de febrero de 2021 - 01:30

Por Luis Carlos Rodríguez

La pandemia por Covid-19 ha propiciado tanto a nivel nacional como internacional que la población evite a salir de casa y que millones hayan perdido su empleo e ingresos y como consecuencia de ello se hayan trastocado aspectos como la alimentación, fomentándose el consumo de comida chatarra, así como que un porcentaje de la población haya dejado de realizar una de las comidas, lo que deriva en malnutrición. Y que los habitantes con mayores ingresos aumenten el consumo de grasas y calorías derivando en obesidad y otras comorbilidades de este virus.

Destacó un estudio de la Facultad de Medicina de la UNAM Influencia de la pandemia por Covid-19 en la alimentación que añade que en México, al inicio de la pandemia, la cadena de suministros afectó algunos comercios como los tianguis y mercados sobre ruedas en la Ciudad de México. En contraste, los mercados, supermercados y tiendas de abarrotes han permanecido abiertos todo el tiempo, permitiendo a la población adquirir sus alimentos.

“Por su parte, los entornos alimentarios se han visto afectado en algunos sectores debido a la pérdida de empleo que ha originado la disminución de su poder adquisitivo, limitando la compra de alimentos de buena calidad o en la cantidad necesaria para satisfacer las necesidades individuales y/o familiares”, expuso la investigadora de la UNAM, Elvira Sandoval Bosch.

Destacó que el comportamiento de los consumidores es el aspecto que más se ha modificado en todo el mundo. “De acuerdo con un estudio internacional sobre los efectos del confinamiento en los hábitos alimentarios y la actividad física, los participantes reportaron haber aumentado su consumo de alimentos poco saludables; también tuvieron una mayor frecuencia de episodios de comer sin control, además de recurrir a los refrigerios durante la noche”.
Estudios en España e Italia exponen que durante el confinamiento aumentó el consumo de bebidas destiladas, fermentadas y azucaradas, así como el chocolate, galletas, pasteles y pizza.

En México, el Instituto Nacional de Salud identificó que en la mitad de la muestra los ingresos familiares disminuyeron en la pandemia lo que favoreció la compra de alimentos más económicos y en ocasiones disminuyeron la cantidad de alimento o bien dejaron de hacer alguna comida.

“Los cambios de consumo de alimentos identificados en distintos países —incluyendo México— han favorecido el cambio de patrones alimentarios y la cadena de suministros. Por una parte, al inicio de la epidemia se produjo una escasez de productos no perecederos como el arroz, el frijol, la carne enlatada por acaparamiento y/o compras de pánico; y por la otra, se provocó un desperdicio de alimentos frescos debido al cierre de restaurantes, comedores de trabajadores y colegios”.

El estudio de la UNAM indica que a partir de los datos anteriores, es posible identificar que los hábitos alimentarios han cambiado conforme la pandemia progresa: se ha favorecido el consumo de alimentos accesibles y asequibles, que en la mayoría de los casos son alimentos altos en azúcares, grasas y energía, los cuales no proporcionan los nutrimientos inorgánicos, vitaminas y proteína necesarias para una alimentación saludable. Esta situación ha propiciado que sectores importantes de la población mexicana se encuentre en inseguridad alimentaria, es decir una insuficiente ingesta de alimentos.

“A nivel individual, una buena alimentación permite estar en mejores condiciones para hacer frente enfermedades infecciosas, como el virus SARS-CoV2.

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JG/CR

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