El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, enfrenta críticas de organizaciones ambientales y sectores del deporte debido a sus frecuentes desplazamientos en avión privado durante el Mundial 2026, en medio de señalamientos por la contradicción entre la magnitud del torneo y la crisis climática global.
De acuerdo con las observaciones recopiladas en torno a su agenda, Infantino ha asistido a múltiples partidos en distintas ciudades de Norteamérica en un periodo de apenas una semana, utilizando un avión privado asociado a un acuerdo de patrocinio. Sus traslados han incluido sedes como Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Seattle, Kansas City y Houston, lo que ha reavivado el debate sobre el impacto ambiental del evento.
Especialistas y organizaciones ambientales advierten que este tipo de desplazamientos podrían generar entre 300 y 500 toneladas de dióxido de carbono, en un contexto en el que el propio torneo es señalado como uno de los más contaminantes de la historia por el volumen de vuelos internacionales y traslados internos que exige su formato ampliado.
Las críticas también retoman antecedentes del dirigente, quien en años recientes ha realizado viajes de larga distancia que suman cientos de miles de kilómetros en jets privados. Para los cuestionamientos actuales, este patrón de movilidad refuerza la percepción de una falta de coherencia entre los discursos institucionales de sostenibilidad de la FIFA y las prácticas de sus principales responsables.
En medio de la expansión del torneo a 48 selecciones y 104 partidos distribuidos en tres países, el debate sobre la huella ambiental del Mundial 2026 continúa creciendo, especialmente por el papel simbólico que representa la figura del presidente del organismo en la organización del evento deportivo más importante del mundo.