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"El cine de Corea del Sur mezcla lo mejor del blockbuster y el cine de arte"

Entornos martes 11 de febrero de 2020 - 00:00

Por Martha Rojas 
Martha.rojas@contrareplica.mx 

Una película coreana hizo historia en Hollywood. El nombre del cineasta y sociólogo Bong Joon-ho pasará a la historia del cine por haber alcanzado la cima de un trayecto que desde finales de los 80 y principios de los 90 recorren sus connacionales Kim Ki-duk, Lee Chang-dong o Park Chan-wook. 
La industria cinematográfica de Corea del Sur ha logrado una fórmula perfecta en la que combina lo mejor del blockbuster y el cine de “arte”.
 El resultado: una película que ha logrado hacerse con cuatro premios de la Academia; una Palma de Oro en el Festival de Cine de Cannes; un Sydney Film Prize; un Golden Globe, un premio de la Crítica Cinematográfica de EU, entre otros, y un exitoso recorrido por los festivales más importantes de la temporada. 
Bong Joo-ho salió por la puerta grande de Cannes y regresará por la misma puerta a su natal Surcorea con 12 premios bajo el costado, una exhibición en más de mil cines, una taquilla que ya ronda los 150 millones de dólares y el mérito de haber cimbrado la estructura del cine estadounidense. 
Sí, el mundo, Hollywood, la crítica se rindió ante una película dramática y cómicamente negra, que retrata, como pocas, los estragos de la desigualdad. 
Pero el genio técnico y argumental que posee Parasite, y que le valieron el Oscar a Mejor película, Mejor director, Mejor película extranjera y Mejor guion original, no es algo nuevo ni en la carrera del director ni en la industria cinematográfica de su país, cuyas ganancias rondan los 40.1 millones de dólares anuales.
A decir del crítico de cine Sergio Huidobro, quien fungió como miembro de la Semaine de la Critique de Cannes 2014 y del Berlinale Talents Press, el fenómeno que gira en torno a Parasite se debe a dos cosas: el apoyo del público coreano a su cine nacional y el hilo argumental en el que se nota el algoritmo: tradición/modernidad, y que la crítica ha denominado como "nueva ola del cine coreano", pero que en realidad no es tan nueva. 
“Yo pondría a duda el término ‘nuevo’ porque el cine que se realiza desde principios de los años 90 en Corea del Sur es similar en cuanto a calidad y narrativas. Quizá sus secretos sean dos: primero, su habilidad para mezclar y balancear una propuesta autoral con un enorme atractivo popular que toca varios géneros: comedia negra, terror, sátira, películas de escapes, de robos... un cóctel del cual es imposible despegar la mirada y segundo: el apoyo que recibe del público surcoreano”, explicó a ContraRéplica el especialista. 
Tras cuatro Oscar, los occidentales podemos asumir que asistimos con retardo al nacimiento de una industria que apuesta por deshacerse del esclavizante exotismo que se le atribuye a lo Otro y que mantiene una identidad propia. 

CIERRAN FILAS 
De Farewall Duman River (1962) a Parasite (2019), pasando por filmes como Las estaciones de la vida (2004); OldBoy: cinco días para la venganza (2005) o Hierro 3 hay un hilo estructural: el apoyo que la industria cinematográfica de Corea del Sur recibió tras el cese de la guerra entre las dos coreas. 
“El gobierno surcoreano optó por blindar a las artes de la influencia comunista aplicando un sistema de control tan estricto como el de sus vecinos del norte. Eso alimenta la noción falsa de que la historia del cine coreano empezó con Parasite, cuando en realidad, se trata de una especie de fénix”, agregó el crítico. 
El auge del cine coreano llegó de la mano con la creación de la Escuela Nacional de Artes de Corea en 1993 alimentada por el entusiasmo que despertó la primera realización del Festival Internacional de Cine de Busan, cuyo objetivo era dar a conocer a cineastas jóvenes y locales.

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/CR

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