Alrededor de 40 familias continúan reorganizándose entre los restos de las casas destruidas por el incendio registrado el pasado sábado en el Cañón del Padre. Vecinos, familiares y amigos han retirado escombros, delimitado nuevamente sus espacios y levantado estructuras provisionales para resguardarse.
El siniestro, de gran magnitud, no dejó personas lesionadas, únicamente daños materiales. El fuego fue controlado por 35 elementos del Heroico Cuerpo de Bomberos, quienes trabajaron intensamente para evitar que las llamas se extendieran.
Las familias afectadas buscan recuperar lo perdido mientras se mantienen en condiciones precarias, apoyadas por la solidaridad de la comunidad. La reconstrucción de viviendas y espacios básicos se ha convertido en la prioridad inmediata tras el desastre.