En México, denuncias contundentes surgieron durante una marcha que recorrió desde el Ángel de la Independencia al Zócalo capitalino. Familiares de víctimas de feminicidios, violencia sexual y desapariciones enfatizaron la persistencia de una "crisis de violencia contra las mujeres" en el país, evidenciando la falta de disminución en agresiones graves.
La movilización, que se llevó a cabo en el marco del Día Internacional por la Eliminación de la Violencia hacia las Mujeres, congregó a miles de manifestantes que lamentaron la ineficacia de las políticas preventivas para reducir los feminicidios y las agresiones. En la Plaza de la Constitución, como parte de la protesta, se erigió un memorial de siluetas representando "a las 3 mil mujeres que al año son asesinadas".
María de la Luz Estrada, directora del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio, resaltó la importancia histórica de estos símbolos de resistencia: "Son símbolos de resistencia para que no se olvide, para que no se repitan hechos violatorios a la integridad y a la vida de las mujeres".
En el mitin, madres de mujeres asesinadas compartieron sus desgarradoras historias. Marícruz Velazco, madre de Karla Gómez, expresó su dolor y demandó justicia: "Me uno al dolor y para que sepa el Presidente de la República que no somos poquitas las madres que estamos pidiendo justicia por nuestras hijas". Velazco denunció la violencia sufrida por su hija y cuestionó la versión oficial de un accidente.
Mercedes Rangel, madre de Monserrat Mejía, una víctima de feminicidio agravado, también alzó su voz: "Falleció el 20 de ese mes y año por traumatismo craneoencefálico y por múltiples golpes en el cuerpo. Queremos que al feminicida se le dicte una sentencia vitalicia, porque no nada más fue Mon, fue su bebé, fue su hija, fue su familia".
Las historias conmovedoras resonaron en la marcha, donde los asistentes clamaron: "¡Ni una más, ni una asesinada más!, ¡Justicia, justicia!".
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