Hallan siete ofrendas subterráneas en las puertas del inframundo Maya

Hallan siete ofrendas subterráneas en las puertas del inframundo Maya

Entornos martes 05 de marzo de 2019 - 05:24


POR MARTHA ROJAS

Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de los últimos 50 años emergió de los subsuelos de Chichen Itzá. Se trata del santuario denominado Balamkú, ubicado a 2.7 kilómetros del Templo de Kukulcán, que resguarda una serie de ofrendas intactas dedicadas al dios de la lluvia, Tláloc (Chaac para los mayas).

Pedro Francisco Sánchez Nava, coordinador nacional de Arqueología, y Guillermo de Anda, director del proyecto Gran Acuífero Maya (GAM), informaron a que 26 metros de profundidad de la cueva de Balamkú fueron localizados diversos laberintos, en los que, hasta el momento, fueron ubicadas siete galerías que albergan diversos objetos, entre incensarios, restos de alimentos, carbón y jade que dan cuenta de la relevancia que tenía para los itzaés el agua. Dichos descubrimientos podrían reescribir la historia de la civilización que se desarrolló en la zona.

De acuerdo con los expertos, que iniciaron la exploración del área subterránea, como parte de la línea de estudio Chichen Itzá Suibterráneo, los objetos datan del periodo Clásico Tardío (700-800 d.C.) y Clásico Terminal (800-1000 d.C.). La cueva se mantuvo sellada por medio siglo, luego de que el acceso fuera encontrado fortuitamente en la década de los 50.

“Balamkú ayudará a reescribir la historia de Chichen Itzá, en Yucatán. Los cientos de artefactos arqueológicos, pertenecientes a siete ofrendas documentadas hasta ahora, se encuentran en un extraordinario estado de preservación. Debido a que el contexto se mantuvo sellado por siglos, contiene información invaluable relacionada con la formación y caída de la antigua Ciudad de los Brujos del Agua, y acerca de quiénes fueron los fundadores de este icónico sitio”, expresó Guillermo de Anda.

En ese sentido, el especialista planteó que la localización de las ofrendas supuso “un gran esfuerzo” para quienes depositaron los objetos ya que la concavidad parece un “gusano” y sus dimensiones complican el desplazamiento de las personas.

Sobre los hallazgos existen dos hipótesis. La primera supone que en un periodo prolongado de sequía los mayas recurrieron a las ofrendas para invocar al dios de la lluvia Chaac.

La segunda que, en virtud de que muchos de los incensarios estaban destruidos intencionalmente, en las cuevas se realizaron rituales de desacralización en el ocaso de la civilización que habitó Chichen Itzá.

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IM/CR

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