El mercado energético mundial enfrenta una transición de crisis de flujo a agotamiento de inventarios tras la salida del último buque cisterna del Estrecho de Ormuz el pasado 28 de febrero, alertaron estrategas de J.P. Morgan en un análisis encabezado por Natasha Kaneva, directora de investigación global de commodities.
El reporte señala que los tiempos de entrega del crudo serán determinantes para medir el impacto en los precios internacionales, ya que la interrupción del suministro se desarrolla de manera secuencial y no simultánea, desplazándose de este a oeste. Asia, altamente dependiente del petróleo del Golfo, ya enfrenta presiones debido al agotamiento de cargamentos previos al cierre.
Según las estimaciones, los primeros efectos se sentirán en abril. Europa podría experimentar un choque a mediados de mes, pese a contar con inventarios de respaldo, mientras que Estados Unidos enfrentaría un alza significativa de precios hacia finales de abril y mayo, ante la escasez de alternativas de suministro.
El análisis advierte que la falta de crudo pesado canadiense, las limitaciones en barriles venezolanos y la complejidad logística para redirigir flujos desde la costa del Golfo de Estados Unidos intensificarán la competencia por el petróleo disponible.