Liebestod
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viernes 08 de Febrero de 2019



CANEK ZAPATA


Fallecido precozmente, a los 25 años de edad, el escritor queretano Gerardo Arana (1987-2012) fue una de las voces jóvenes publicadas por el Fondo Editorial Tierra Adentro. Ahí se dio a conocer su novela Meth Z, una propuesta radical, inquieta y desaforada que ha despertado el entusiasmo de las nuevas generaciones de lectores.


1. Yo no conocí a Gerardo Arana en vida. He conocido lo que dejó detrás. Por ejemplo, su novela Meth Z, de la cual hay toda una historia de fantasmas sobre su edición, versiones que difieren, documentos perdidos. La novela misma no está acabada; tiene, según yo pude constatar mientras preparábamos una versión hack para brokenenglish.lol [http://methz.brokenenglish.lol ] en el marco de la exposición que curé junto con Horacio Warpola en Querétaro, ese inconfundible legado de algo que no sabes dónde empieza y dónde acaba. Meth Z es un desafío a lo lineal. Es un desafío la idea de sincrónica del tiempo. Esta afrenta, al entramado de la realidad, esta constante insistencia en lo parcial, en la mitad, en el sampler, le da a sus personajes esa potencia de estar presentes en todas partes, de poder aparecer varias veces en el futuro o en el pasado de nuestra propia irl, también abre diferentes paradojas para sus muertes. Para muchos de mi generación, Meth Z y caricaturas como Hora de Aventuras simbolizan perfectamente esta nueva forma de entender la realidad, más como derivas en los surcos de los viniles que como líneas del tiempo de los acontecimientos.


Pegaso siempre encontrará una razón más para volver a empezar la novela.


2. Yo no conocí a Gerardo Arana en vida. Conozco lo que dejó atrás. Por ejemplo, esa novela que empezó a escribir, que tantas veces prometió escribir, que está impregnada en su amor por el Museo de la novela de la Eterna de Macedonio Fernández. La novela de Arana es uno de los referentes que yo más oigo de los poetas que nacieron después que Gerardo, supongo, no sólo porque el inconsciente cultural colectivo de mi generación está diseminado entre sus páginas, sino porque está escrita para leerse y reescribirse. Con la idea de los prólogos a la Novela de la Eterna, Meth Z es siempre recursividad. La insistencia sobre el inicio está siempre replanteándose en la novela de Gerardo. Empezar. Empezar es lo más difícil. Todo el tiempo lo prometes. La idea de la novela navega en la mente de uno a tal punto que extraña que no sea ya una isla. Pero muchas veces escribir la novela requiere de un empeño desaforado. De una crisis cercana a la psicótica. Escribir la novela siempre lleva al cuerpo por delate.


3. Conozco esos dos personajes, a María Eugenia y Pegaso. María Eugenia es descrita en Meth Z así: “Llena de vitalidad infantil. Con una porción del cerebro comida por la droga y con los órganos hechos máquina de escribir. Postdark, airómada y con el culo bien paradito. Tan enigmática como sensual, con facha de cyber-criminal. De pasado incierto, sexualidad ambigua y notable desparpajo.”


Y Pegaso “que inventaba drogas, jugaba videojuegos, se acostaba con brujas y escribía cuentos; cuentos donde él era el héroe, donde él era el villano, donde él era el escritor, donde todo era imposible, donde todo era su mente absorbida por la droga.”


María y Pegaso “eran los personajes perfectos para empezar mi libro”, esa pareja “tan enigmática como sensual, con facha de cyber-criminal. De pasado incierto, sexualidad ambigua y notable desparpajo”, es la novela. Es una especie de Romeo y Julieta de nuestra generación, ese Liebestod para el siglo XXI.

4. Hay un diálogo que recuerdo que describe Meth Z como novela:

“—¿Quién eres? [pregunta María Eugenia]

—Pegaso Zorokin.

—¿Qué clase de nombre es ese?

—Soy mago y escritor. Es el nombre de un mago escritor.

—¿Qué poderes tienes?

—Escribo historias y las historias se vuelven realidad.

—Qué estupidez.

María Eugenia hizo el ademán de retirarse.

—También tengo drogas —le dijo el muchacho con cierta alegría.

—¿Drogas?

—Sí, substancias mágicas.

—¿Substancias mágicas?

—Sí, polvos que ayudan a soñar.

—¿Por qué no te duermes y ya?

—Porque me gusta soñar despierto.

—Las drogas son peligrosas.

—Los sueños son peligrosos.

—Qué tontería.

—¿Quieres probar?

—Probar qué, ¿una de tus drogas?

—No les digas drogas. Diles pociones.

—¿Pociones?

—Sí, como en Harry Potter.

_¿Llamas a tus drogas pociones mágicas?

—Son pociones mágicas.

—No sé, la verdad me da miedo. A mí no me gusta soñar.

—Los sueños del Meth Z son hermosos.

—¿Qué es el Meth Z?

—Mi poción especial. Con ella podrás soñar despierta.

—A mí no me gusta soñar, ya te lo he dicho.

—Puede escribir también.

Pegaso la tomó de la mano. María Eugenia miró con atención los ojos del

muchacho. En su mirada encontró una substancia que la cautivó. Eran las aguas

abisales donde pasaría ahogada la mitad de su vida.

—Si tomo Meth Z, ¿puedo empezar un libro?”.

5. Yo no conocí a Gerardo, pero he conocido mucho de lo que dejó: sus poemas, sus pinturas, sus puertas y algunos de los lugares donde vivió. También he conocido a los Leónidas, que escriben ficciones distópicas sobre una región del mundo que se llama República de Komandrovia, donde millones de historias suceden cada minutos. Puedo decir, que Gerardo Arana nos dejó en Meth Z una ficción cyberpunk, no lineal, recursiva, como no hay muchas. Y un futuro...


6. Una pequeña serie de notas sobre la exposición “No considero la vida de los pianos insignificante”:


La quisimos hacer para el 2017, el terremoto la atrasó. Empezamos el 2018 con una lectura de Bulgaria-Mexicali, la primera parte en Ciudad de México, la segunda desde Komandrovia el mismo día. La transmitimos en vivo desde Facebook. Hay que decir, que la señal desde Komandrovia venía con una significativa cantidad de glitch. Era como si Pegaso estuviera manipulando los cables y los servers de internet y con pequeñas porciones de sus pócimas se hubiera infiltrado para ser vj de la transmisión del homenaje a Gerardo. Después fue verano. Y el Museo de la Ciudad de Querétaro nos permitió alojar la exposición. Fui a Querétaro a montar la exposición. Estaba asustado. No teníamos apoyos de nadie. Pero no contaba con el amor que hay en Komandrovia para Gerardo. Nunca había hecho una exposición cuya columna vertebral fuera el amor. Una exposición que salió del trabajo de todos los que tenían el interés.


7. Yo no conocí a Gerardo Arana. Pero es gracias a él que he conocido a muchxs de mis mejores amigxs. Creo que ese es un gran legado.


Rescato de las piezas de “No considero la vida de los pianos insignificante” la novela de Samuel Martinez Andrade, Saturno Milanillos [http://brokenenglish.lol/saturno/], con dibujos de Karla Kaplun y música de Nicole Luján.

El video Hechizo en Septiembre

[https://www.youtube.com/watch?v=2YjlmlpKA-A] de Carolina Villanueva Lucero.


Y el bot de twitter que publica oraciones al random de la novela

https://twitter.com/pegasozorokin

EL POEMA

Proemio

GERARDO ARANA

La noche engendra

La partitura muerta,

Odio secular

Un gajo de epopeya negra.

Navegaré hondamente por las olas

Entre la oscuridad y la tiniebla

Cólera majestuosa,

Correo Chuan,

Espesura desértica.

Le diré a la época sardina:

La Patria es obscuridad y neblina.

Grave Patria:

Estrangulada en la selva hambrienta.

Antes de la caída de las hachas

Gritan muertas de miedo las muchachas.

El pájaro carpintero destruye un teléfono negro.

Poema perteneciente al libro Bulgaria Mexicalli, 2011. Tomado del sitio web Poesía Mexa.


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