La NFL determinó que el receptor de los Kansas City Chiefs, Rashee Rice, no será sancionado luego de concluir una investigación por presuntas agresiones contra su exnovia, al considerar que no existen pruebas suficientes para establecer una violación a su política de conducta personal.
La indagatoria se originó tras una demanda civil presentada en febrero de 2026 por su expareja, quien lo acusó de ejercer violencia física en distintos episodios ocurridos entre 2023 y 2025, incluyendo durante su embarazo, y solicitó una indemnización superior al millón de dólares.
Pese a la gravedad de las acusaciones, la liga cerró el caso al no encontrar elementos suficientes que comprobaran una infracción a sus normas internas, por lo que el jugador no enfrentará castigo deportivo y podrá participar sin restricciones en la próxima temporada.
No obstante, el proceso legal continúa en tribunales, ya que la demanda civil sigue activa y podría derivar en consecuencias fuera del ámbito deportivo.
Este episodio se suma a antecedentes recientes del jugador, quien ya había sido suspendido seis partidos por un incidente vehicular en 2024, situación que incrementó el escrutinio sobre su conducta fuera del campo.