UNICEF y la empresa Essity solicitaron que las escuelas públicas del país garanticen el acceso gratuito a toallas sanitarias como parte de una política nacional de salud menstrual y equidad educativa. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Gestión Menstrual, casi la mitad de las estudiantes ha faltado alguna vez a clases por no contar con productos de higiene.
Durante una conferencia también señalaron que la crisis es mayor entre mujeres y niñas migrantes que permanecen en albergues. Relataron que en algunas comunidades las toallas sanitarias son desconocidas y muchas mujeres utilizan trapos para contener el sangrado; incluso se han registrado casos en los que, por extrema precariedad, llegan a usar pedazos de cartón.
Palmira Camargo, vocera de Essity, insistió en que el reto no se limita al costo de los productos, sino a garantizar instalaciones seguras y educación menstrual:
“Para generar una menstruación digna, se requiere cambios de comportamiento … el poder integrar educación de salud menstrual en las escuelas, el poder tener legislaciones para promover la gratuidad de productos de gestión menstrual en escuelas".
También se pide
el acceso al agua potable y a servicios de higiene como derecho humano fundamental para niñas, niños y adolescentes, quienes deben desarrollarse en entornos seguros y limpios.
Sin embargo, una gran parte de las escuelas en México, más del 60% no cuenta con agua suficiente para que los estudiantes puedan lavarse las manos y prevenir enfermedades, además de que muchos planteles carecen de sanitarios dignos. Esta situación afecta directamente la salud infantil y limita el derecho a un entorno escolar adecuado.
Cuando los planteles no disponen de infraestructura básica de agua, higiene y saneamiento, aumentan las enfermedades gastrointestinales y la diarrea, lo que reduce la asistencia a clases y afecta el rendimiento académico.
Datos recientes señalan que solo 62 por ciento de las escuelas del país tiene agua disponible todos los días, mientras que 19 por ciento no cuenta con suficientes inodoros y 58 por ciento no ofrece agua potable.
Además, solo 40 por ciento de los baños escolares presenta condiciones adecuadas de seguridad y limpieza.
La falta de agua potable también provoca que los estudiantes recurran al consumo de bebidas azucaradas, lo que incrementa riesgos como sobrepeso, obesidad y diabetes. Organismos internacionales y nacionales han insistido en que garantizar agua en las escuelas es una medida indispensable para proteger la salud infantil.
Por ello, se insiste en que México debe reforzar la infraestructura básica educativa para asegurar condiciones dignas y prevenir enfermedades entre la población escolar.
UNICEF y Essity recordaron que su alianza ha permitido avances en infraestructura higiénica escolar. “En los últimos seis años … se han beneficiado 10 escuelas con modelos de infraestructura WASH”, señaló la vocera.
Y anunciaron que el Festival “Ciclo M”, previsto para mayo de 2026, será una plataforma para visibilizar la gestión menstrual como un derecho humano y promover políticas públicas duraderas.
Destaca que aunque la Cámara de Diputados está integrada mayoritariamente por mujeres, la iniciativa de menstruación digna no ha sido aprobada para garantizar apoyos a todas las personas menstruantes. Incluso una propuesta que ya había sido avalada en comisiones no llegó a discutirse en el pleno.
A esto se suma que, el mes pasado, el Instituto Nacional de las Mujeres informó que trabaja en una nueva iniciativa para atender de forma integral la gestión menstrual y reducir las desigualdades.