Bolsonaro conquista Brasil con su mano dura

Bolsonaro conquista Brasil con su mano dura

MARTHA COTORET Y AGENCIAS

La promesa de un mejor Brasil a punta de mano dura llevó al ultraderechista Jair Bolsonaro a convertirse el presidente del país con la mayor economía de Latinoamérica. El candidato del Partido Social Liberal (PSL) obtuvo 55.4 por ciento de los votos, mientras que el alfil de Luiz Inácio Lula da Silva quedó en segundo lugar con 44.5 por ciento de los sufragios, de acuerdo con el boletín preliminar del Tribunal Superior Electoral.

“No podemos seguir coqueando con el comunismo”, lanzó el liberal quien durante su campaña prometió abrir las puertas a la privatización, poner freno a la prensa crítica y acabar con la izquierda brasileña.

“Vamos a respetar la Constitución, vamos a hacer un gobierno que coloque a Brasil en un lugar destacado”, afirmó Bolsonaro en su primer mensaje después de los resultados a través de Facebook, asegurando que cumplirá con sus promesas de campaña.

El repentino salto de Bolsonaro fue impulsado por el rechazo al izquierdista Partido de los Trabajadores (PT) que dirigió a Brasil durante 13 de los últimos 15 años y fue desbancado hace dos años en medio de la peor recesión y el mayor escándalo de sobornos y corrupción en la historia del país. Haddad se había postulado en representación del encarcelado fundador del PT y expresidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva. Aunque en los últimos días acortó un poco la brecha con su contrincante, no fue suficiente para complicar a Bolsonaro.

A muchos brasileños les preocupa que Bolsonaro, un admirador de la dictadura militar de 1964-1985 y defensor de su uso de la tortura contra opositores de izquierda, pisoteé los derechos humanos, limite las libertades civiles y restrinja la libertad de expresión.

El legislador, de 63 años, ha prometido combatir el crimen en las ciudades y el cinturón agrícola de Brasil dándole a la policía más autonomía para abrir fuego contra delincuentes armados y modificando las leyes a fin de permitir que los brasileños compren armas, una demanda de uno de sus mayores partidarios, el poderoso lobby de los agricultores.

En un discurso televisado, Bolsonaro dijo que pacificará al país, pero aclaró que su gobierno será democrático y defenderá la libertad de los ciudadanos. Y reiteró que reducirá el déficit público, el tamaño del gobierno y buscará relacionarse con países más avanzados.

El presidente brasileño Michel Temer dijo que felicitó a Bolsonaro. “Es hora de que todos unidos sigamos trabajando por Brasil”, sostuvo el mandatario.

En una de las elecciones más polarizadas de los últimos tiempos, que han estado marcadas por un clima de descontento por la crisis económica y un hastío con la mayor parte de la clase política luego de la revelación de un enorme esquema de corrupción, los brasileños decidían el domingo quien presidirá el país por los próximos cuatro años.

La mayor parte de las casillas cerraron a las cinco de la tarde. Sólo un estado al norte continuaba recibiendo votos por la diferencia horaria. Poco antes del cierre, el presidente Michel Temer dijo que su gobierno estaba listo para entregar el poder a quien resultara elegido durante la jornada. El mandatario votó en Sao Paulo y aseguró que la transición empezaría uno o dos días después y que esperaba que ocurriera con calma y tranquilidad.

Bolsonaro, exmilitar de extrema derecha se describe como un “salvador de la patria” y prometió sacar a Brasil de una debacle moral, política y económica.

El deseo de un cambio radical entre los brasileños luego de años de turbulencia política ha atizado el aumento de popularidad de Bolsonaro, que según sus simpatizantes combatirá la corrupción si resulta elegido, pero sus oponentes advierten que es una amenaza para una de las democracias más grandes del mundo.

El candidato del Partido Social Liberal —un nostálgico de la dictadura militar que gobernó Brasil entre 1964 y 1985— prometió “una limpieza nunca vista en la historia de Brasil” y aseguró que va a “eliminar del mapa a los delincuentes rojos”, en referencia a la izquierda.

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