La Alcaldía Coyoacán puso en marcha un operativo para preservar el Puente de Panzacola, una de las estructuras históricas más representativas del sur de la Ciudad de México, mediante acciones orientadas a impedir el estacionamiento indebido y reducir el impacto que genera el tránsito vehicular sobre este monumento del siglo XVIII.
La estrategia se desarrolla en coordinación con la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC), a través de la Subsecretaría de Control de Tránsito, así como con distintas áreas de la demarcación. Como parte de la primera fase, se realizarán labores de vigilancia y aplicación de sanciones para evitar que automovilistas utilicen el puente y sus alrededores como zona de estacionamiento, una práctica que ha afectado el espacio público y la movilidad peatonal.
Pese a la existencia de señalización que prohíbe aparcar en la zona, numerosos vehículos permanecen durante horas e incluso días sobre la estructura histórica y sus banquetas. Ante esta situación, las autoridades buscan recuperar el orden urbano y proteger un inmueble considerado parte fundamental del patrimonio cultural de Coyoacán.
Las acciones forman parte de un proyecto integral elaborado por la Dirección General de Planeación del Desarrollo, Gobierno Abierto y Ordenamiento Territorial. El plan también contempla restringir el ingreso de vehículos de carga pesada, cuyo peso y circulación constante representan un riesgo para la conservación del puente, ubicado en la entrada de la alcaldía, en la intersección de avenida Universidad y Francisco Sosa, cerca del Barrio de Santa Catarina.
La iniciativa cuenta con la autorización del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) e incluye nuevos controles viales, señalización especializada y medidas para mejorar la circulación en la zona. Asimismo, se proyecta la instalación de mobiliario urbano y una isleta que permita impedir el estacionamiento irregular, recuperar áreas peatonales y fortalecer la seguridad vial.
El Puente de Panzacola tiene una relevancia histórica destacada debido a que formó parte del antiguo Camino Real que conectaba la Villa de Coyoacán con San Ángel. Además, marcó el inicio de la actual calle Francisco Sosa, una de las vialidades con mayor valor histórico y cultural de la capital.
Reconocido como Monumento Histórico desde 1932, el inmueble ha enfrentado diversos desafíos derivados del tránsito constante, la ocupación indebida de espacios públicos y la invasión de zonas destinadas al paso de peatones. Con este programa, la Alcaldía Coyoacán busca garantizar la conservación de este legado arquitectónico, mejorar las condiciones de movilidad y devolver prioridad al uso peatonal de uno de los sitios más emblemáticos de la demarcación.