Las emblemáticas Lagunas de Montebello, situadas en Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala, han experimentado una preocupante transformación en los últimos años. Expertos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que su característico y vibrante color azul ha dado paso a un tono verdoso, indicativo de una alta eutrofización del agua, resultado del deterioro causado por el exceso de nitrógeno y fósforo.
Este cambio es producto de más de 80 años de un proceso continuo y gradual, resultado del uso excesivo de fertilizantes, la deforestación desmedida, el crecimiento urbano y las descargas constantes de aguas residuales en estos cuerpos de agua, según explica el académico de la Facultad de Ciencias de la UNAM, Javier Alcocer Durand, en un comunicado oficial.
Junto a un equipo de especialistas de diversos institutos de la UNAM, Alcocer Durand ha investigado las lagunas después de que sus habitantes notaran cambios alarmantes, como la aparición de coloraciones verdes y la muerte de peces en algunas de ellas.
“Estamos haciendo una valoración del nivel de daño. Las lagunas afectadas han recibido materia orgánica que viene de las aguas residuales de pueblos y ciudades como Comitán, fertilizantes agrícolas que se deslavan, así como materia orgánica y sedimentos que se deslavan de los suelos de bosques que han sido talados. Este color verde deriva del fitoplancton que, bien fertilizado, se desarrolla de manera muy abundante”, expresó.
Las Lagunas de Montebello son reconocidas por su belleza escénica y sus tonalidades turquesas que han atraído a turistas a lo largo del tiempo. De hecho, han sido designadas como área natural protegida y clasificadas como humedal de importancia internacional bajo el tratado RAMSAR de la Unesco. Además, forman parte de una región hidrológica prioritaria para la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
Sin embargo, la información sobre estas lagunas era escasa hasta hace poco. Estudios recientes revelaron que existen 139 lagunas de diversos tamaños en territorio mexicano y otra cantidad similar en Guatemala debido a su cercanía geográfica.
Alcocer Durand alerta que aunque algunas lagunas todavía mantienen su intenso color azul, ya muestran la presencia de microorganismos indicadores de impacto ambiental, sugiriendo que en breve podrían tornarse completamente eutróficas.
Para hacer frente a esta problemática, el experto enfatiza la urgencia de implementar programas de control de la contaminación, educación ambiental para habitantes y autoridades, capacitación para agricultores, ganaderos y prestadores de servicios turísticos, así como el establecimiento de un monitoreo limnológico a largo plazo. La preservación de las Lagunas de Montebello y su ecosistema es un reto que debe abordarse de manera inmediata para proteger este valioso patrimonio natural de México.
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