Ariadna Montiel Reyes asumió la presidencia nacional de Morena con un llamado a la unidad interna y un mensaje contundente contra la corrupción, al asegurar que en los gobiernos emanados del partido no se permitirán prácticas indebidas.
Durante su toma de protesta en el Congreso Nacional del partido, Montiel subrayó que uno de los principales retos será preservar la autoridad moral del movimiento, por lo que insistió en que quienes aspiren a cargos públicos deberán contar con una trayectoria intachable. En ese sentido, afirmó que “los corruptos no tienen cabida” y que es responsabilidad de la dirigencia garantizar que los representantes del partido sean personas honestas.
La nueva líder nacional también hizo un llamado a la militancia para fortalecer la unidad y consolidar la estructura territorial del partido, de cara a los próximos procesos electorales, especialmente los de 2027, considerados clave para la continuidad del proyecto político.
Montiel llega a la dirigencia tras dejar su cargo al frente de la Secretaría de Bienestar, en un movimiento estratégico dentro de la reorganización interna de Morena, que busca reforzar su cohesión y operación política rumbo a futuras elecciones.
Asimismo, reiteró que la nueva dirigencia deberá actuar con responsabilidad y cercanía con la ciudadanía, al señalar que el compromiso del partido es honrar la confianza del pueblo y garantizar un ejercicio transparente del poder.