La madrugada del domingo se vio ensombrecida por dos ataques armados en Tabasco que dejaron un saldo de al menos ocho personas fallecidas y más de una decena de heridos. En el primer incidente, hombres armados irrumpieron en la discoteca DBar, ubicada en pleno centro de Villahermosa, y abrieron fuego contra los presentes. Según reportes oficiales, seis personas murieron y otras diez resultaron lesionadas.
Miranda Díaz, vicefiscal del estado, aseguró que el ataque no está vinculado al crimen organizado, sugiriendo que el móvil podría ser un conflicto interno, ya que las balas iban dirigidas a un objetivo específico. A menos de una hora de distancia, en Jalapa, un grupo armado interrumpió una boda y, en medio de un enfrentamiento, asesinó a dos personas e hirió a otra. Las autoridades descartaron cualquier conexión entre ambos episodios.
Aunque Tabasco no figura entre los estados prioritarios en el plan de seguridad federal, la violencia ha generado alarma en la región. El secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, anunció que se está trabajando de manera coordinada con las autoridades locales para esclarecer los hechos y garantizar la seguridad.
Estos ataques se suman a una serie de hechos violentos en bares y centros nocturnos en otros estados del país. Apenas hace dos semanas, Querétaro fue escenario de una masacre en el bar Los Cantaritos, donde murieron diez personas y al menos trece resultaron heridas. Ese mismo día, un ataque similar en el Estado de México dejó seis muertos y siete heridos.