El arranque del Mundial 2026 reunió a poco más de 500 mil aficionados en la Ciudad de México, según cifras oficiales del gobierno capitalino. Entre el Estadio Azteca, el FIFA Fan Fest en el Zócalo y los festivales futboleros en distintas alcaldías, la fiesta deportiva se vivió con intensidad. Tan sólo al Coloso de Santa Úrsula acudieron 80 mil personas para presenciar el partido inaugural.
Los seguidores de la selección mexicana madrugaron para llegar al estadio, enfrentando cierres de estaciones del Metro y restricciones de movilidad derivadas de protestas de la CNTE y del bloque negro. Al menos diez estaciones permanecieron cerradas, lo que obligó a algunos usuarios a caminar varios kilómetros para llegar a sus destinos o al Fan Fest.
En Tasqueña, los aficionados debieron mostrar su boleto para abordar el Tren Ligero, mientras otros caminaron desde Canal de Miramontes hacia la zona de seguridad de un kilómetro alrededor del estadio. En las inmediaciones, mariachis, chinas oaxaqueñas y sones jarochos dieron un toque festivo al inicio de la justa mundialista.
Tras el encuentro, el retiro de los asistentes se realizó sin incidentes, pese a las manifestaciones registradas afuera del Azteca. El Tren Ligero suspendió operaciones por casi cuatro horas debido a actos vandálicos, pero el servicio fue sustituido por unidades de la Red de Transporte de Pasajeros y del Metrobús.
Aunque la mayoría de las estaciones del Metro reabrieron, Zócalo Tenochtitlan, Allende, Chabacano y Bellas Artes permanecieron cerradas hasta nuevo aviso. La lluvia que cayó al término del partido no apagó el ánimo de los aficionados, quienes se dirigieron al Ángel de la Independencia para continuar los festejos con cánticos, matracas y trompetas. Conductores se unieron tocando cláxones, mientras vendedores ambulantes aprovecharon la ocasión para ofrecer paraguas e impermeables.