Claudia Bolaños
La editorial dominical de Desde la Fe hizo un llamado a la sociedad a reflexionar sobre la crisis de desapariciones en México y sobre el papel que tienen ciudadanos, instituciones y comunidades frente al dolor que enfrentan las familias, principalmente las madres buscadoras que recorren distintos territorios en busca de sus seres queridos.
Bajo el título “Mientras ellas buscan, ¿dónde estamos nosotros?”, la publicación señaló que las mujeres que integran los colectivos de búsqueda han asumido una tarea marcada por el sufrimiento, la incertidumbre y la esperanza, al salir a rastrear pistas, recorrer fosas, acudir a autoridades y mantener viva la exigencia de verdad y justicia.
La editorial planteó que, mientras ellas enfrentan riesgos y desgaste emocional en una búsqueda que muchas veces se prolonga durante años, existe una sociedad que observa a la distancia y que corre el riesgo de acostumbrarse a una realidad que no debería ser normalizada.
El texto destacó que detrás de cada persona desaparecida hay una familia que vive una ausencia permanente y que cada caso representa una historia interrumpida, con madres, padres, hijos y hermanos que esperan respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.
Desde la Fe llamó a no dejar solas a las familias buscadoras y a transformar la solidaridad en acciones concretas, al considerar que la desaparición de personas no es únicamente un problema de seguridad, sino una herida social que afecta la dignidad humana y el tejido comunitario.
La publicación señaló que la labor de las buscadoras representa una muestra de perseverancia frente a la adversidad, pues muchas de ellas se han convertido en investigadoras, defensoras de derechos humanos y acompañantes de otras familias que atraviesan la misma situación.
Asimismo, la editorial invitó a cuestionar la indiferencia y preguntó cuál es la responsabilidad colectiva frente a quienes dedican su vida a encontrar a quienes faltan. Planteó que la búsqueda de personas desaparecidas no puede recaer únicamente en las familias afectadas, sino que requiere el compromiso de autoridades y sociedad.
El mensaje dominical destacó que acompañar a las familias implica reconocer su dolor, escuchar sus demandas y trabajar para que existan condiciones de justicia, seguridad y respeto a los derechos humanos.
Con esta reflexión, Desde la Fe colocó en el centro la pregunta sobre la responsabilidad de todos ante una de las crisis más profundas del país: mientras miles de mujeres siguen buscando, ¿qué estamos haciendo los demás para acompañarlas?