El caso de Noelia Castillo Ramos en España, el primero que llegó a los tribunales tras la aprobación de la ley en 2021, ha reavivado el debate sobre la eutanasia y la muerte digna. Su desenlace, avalado por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, coloca nuevamente a España en el centro de la discusión internacional sobre este derecho.
Actualmente, la eutanasia está permitida en un número limitado de países, cada uno con marcos legales específicos:
Europa
- Países Bajos (2002): pioneros en legalizar la eutanasia activa, tras décadas de fallos judiciales que abrieron el camino.
- Bélgica (2002): aprobó la eutanasia y el suicidio asistido; años después extendió el derecho a menores en casos terminales.
- Luxemburgo (2009): requiere aprobación de dos médicos y un panel de expertos.
- España (2021): primer país de tradición católica en reconocer la eutanasia y el suicidio asistido.
- Portugal (2023): aprobó la ley, aunque enfrenta dificultades por falta de reglamentación.
América
- Colombia (1997 despenalización, 2015 ley): primer país de América Latina en legalizarla; la Corte Constitucional amplió el derecho en 2021.
- Canadá (2016): reguló la “asistencia médica para morir” con estrictos requisitos de aprobación.
- Uruguay (2025): aprobó la “Ley de Muerte Digna” con amplio respaldo social.
- Ecuador (2024): despenalizó la eutanasia tras el caso de Paola Roldán; actualmente debate una ley para regularla.
- Cuba (2023): reconoció la muerte digna en su legislación sanitaria, incluyendo cuidados paliativos y limitación de tratamientos.
Oceanía
- Nueva Zelanda (2021): primer país en someter la eutanasia a referendo, con entrada en vigor tras el apoyo mayoritario de los votantes.
Este mapa muestra que, aunque el derecho a la eutanasia se expande lentamente, cada país lo adapta a su contexto cultural, religioso y político. España, con el caso de Noelia Castillo, se suma a una lista aún corta pero creciente de naciones que reconocen la autonomía de los pacientes frente al sufrimiento extremo.