Durante la jornada del 11 de diciembre, miles de peregrinos llegaron a la Basílica de Guadalupe en la Ciudad de México, entre ellos, un perrito peregrino que, agotado por el trayecto, se desvaneció. La historia dio un giro positivo cuando estudiantes de enfermería, presentes en la zona para brindar asistencia prehospitalaria, se percataron de la situación y acudieron en su ayuda.
Los jóvenes estudiantes de enfermería no dudaron en proporcionar apoyo al canino agotado. Con masajes, hidratación y técnicas de reanimación, lograron que el perrito se recuperara y pudiera incorporarse. Además del oportuno actuar de los estudiantes, paramédicos también se sumaron al esfuerzo para garantizar el bienestar del pequeño peregrino.
La presencia de perros en la Basílica de Guadalupe es común después de las peregrinaciones, ya que muchos de ellos siguen a los fieles durante el camino de regreso a sus lugares de origen. Ante esta situación, grupos animalistas se movilizan en las inmediaciones del templo para rescatar y brindar atención a los perros abandonados, asegurando un final feliz para aquellos que han acompañado a los devotos en su peregrinación.
Foto tomada de redes sociales