La candidata demócrata a la presidencia de EE.UU., Kamala Harris, ha recaudado 633 millones de dólares en los últimos tres meses.
Esta cifra destaca su liderazgo en la carrera presidencial y su capacidad para captar el apoyo financiero de donantes.
La campaña de Harris ha visto un impulso significativo desde que el presidente Joe Biden anunciara su retiro el 21 de julio.
En agosto, Harris recaudó 361 millones de dólares, lo que eleva su total a 615 millones desde la declaración de Biden.
Su botín financiero supera los 295 millones de dólares declarados por el republicano Donald Trump para el mismo período.
El éxito de Harris en la recaudación de fondos se debe en gran parte a su conexión con donantes de bajos ingresos y su capacidad para atraer a contribuyentes adinerados.
El 95% de las contribuciones provienen de donantes que dieron menos de 200 dólares.
Además, su campaña ha visto un aumento en el entusiasmo entre los donantes adinerados, especialmente en Silicon Valley y Wall Street.
La estrategia de Harris para aumentar los ingresos mediante un impuesto sobre las plusvalías latentes no ha disuadido a los donantes adinerados.
De hecho, muchos ejecutivos ven en Harris una opción más coherente para el sector privado que Trump, especialmente en términos de seguridad nacional e integridad electoral.
La campaña de Harris ha gastado significativamente en medios y recursos para ganar votos en noviembre.
Con más de 312 oficinas en estados disputados y 2.000 empleados, Harris ha logrado contactar con más de un millón de votantes.
Su campaña ha reservado 370 millones de dólares en medios de comunicación de pago entre el Día del Trabajo y el día de las elecciones.