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Índice de Paz México reconoce reducción de homicidios, pero advierte aumento de otras violencias: Michel Collins

Índice de Paz México reconoce reducción de homicidios, pero advierte aumento de otras violencias: Michel Collins

Nación jueves 21 de mayo de 2026 -



Claudia Bolaños

El Índice de Paz México sí reconoce una reducción importante en los homicidios en los últimos años, aunque no en la magnitud de 40 por ciento que ha señalado el gobierno federal, y al mismo tiempo advierte un incremento en otras formas de violencia, así como deterioros relevantes en distintas regiones del país, afirmó Michel Collins, director para las Américas del Institute for Economics & Peace, en entrevista exclusiva con Contra Réplica.

El especialista explicó que el reporte más reciente documenta una mejora de 1.1 por ciento en los niveles de paz, con lo que se acumulan seis años consecutivos de avances. Este comportamiento, dijo, refleja una tendencia positiva en algunos indicadores, particularmente en la reducción de homicidios, pero subrayó que estos resultados deben analizarse dentro de un contexto más amplio.

Detalló que el índice no sólo mide violencia letal, sino también otros factores como delitos con violencia, percepción de inseguridad, encarcelamiento y eficiencia del sistema de justicia, lo que permite tener una visión integral del estado de la paz en el país. En ese sentido, advirtió que mientras algunos indicadores mejoran, otros muestran retrocesos o estancamientos que impiden hablar de una recuperación sostenida.

“Nosotros mismos señalamos esta mejora, que representa la mayor mejora que se ha visto en años recientes y que construye sobre cinco años anteriores de avances, pero el índice también reconoce los retos significativos que siguen presentes”, expuso.

Collins puntualizó que, pese a la tendencia positiva, México sigue siendo 9.9 por ciento menos pacífico que en 2015, previo al repunte de violencia registrado entre 2017 y 2019. A esto se suma que, durante el último año analizado, aumentó la percepción de inseguridad entre la población, lo que evidencia una brecha entre las estadísticas y la experiencia cotidiana de la ciudadanía.

“Se vio un incremento en la percepción de inseguridad; alrededor de 75 por ciento de la población considera que vive en un entorno inseguro”, indicó.

En el análisis territorial, el especialista destacó que el doble de los estados registró mejoras frente a aquellos que presentaron deterioros, lo que sugiere avances diferenciados a nivel local. Sin embargo, advirtió que existen focos rojos importantes, como el caso de Sinaloa, que fue la entidad con mayor deterioro en el índice.

Explicó que en esa entidad se registraron retrocesos en prácticamente todos los indicadores, impulsados por la fuerte presencia del crimen organizado y la fragmentación de grupos delictivos. “Esto refleja la complejidad de las dinámicas de seguridad en el país y la dificultad de enfrentar estructuras criminales altamente organizadas”, señaló.

Sobre la metodología del índice, Collins explicó que se construye a partir de mediciones a nivel estatal que posteriormente se integran en un cálculo nacional, con el objetivo de permitir comparaciones y servir como herramienta para la evaluación de políticas públicas. En ese sentido, indicó que instrumentos como las mesas de construcción de paz podrían utilizar estos datos para medir avances, aunque el índice no evalúa directamente dichas estrategias.

En temas sensibles como desapariciones, el director regional reconoció que existe una limitación estructural para su análisis dentro del índice. Señaló que la falta de datos oportunos, consistentes y homologados impide incorporar este fenómeno de manera precisa. “No hay información suficiente y actualizada que permita medir con claridad el impacto de las desapariciones”, sostuvo.

Respecto al contexto institucional, Collins consideró que la discusión sobre la reforma judicial y los recientes casos de señalamientos o detenciones de autoridades vinculadas con el crimen organizado reflejan desafíos persistentes en materia de gobernanza y fortalecimiento del Estado de derecho.

También apuntó que la fragmentación de grupos criminales, tanto en Sinaloa como en otras regiones, está generando nuevas dinámicas de violencia que podrían impactar los resultados en futuras mediciones del índice.

Sobre la interpretación del informe por parte del gobierno federal, el especialista reconoció que existen elementos que respaldan una lectura positiva, particularmente en la reducción de homicidios y la tendencia general de mejora. Sin embargo, insistió en que el propio índice advierte con claridad que estos avances conviven con rezagos estructurales y riesgos latentes.

“El índice tiene muchos resultados; hay avances importantes, pero también hay retos muy claros que no se han resuelto”, expresó.

Collins concluyó que, si bien los datos muestran una trayectoria de mejora, aún no es momento de asumir que el problema de la violencia está resuelto en México. Subrayó que los indicadores positivos deben tomarse con cautela y como una oportunidad para profundizar las estrategias de seguridad y fortalecimiento institucional.

Advirtió que interpretar los resultados de manera aislada puede llevar a diagnósticos incompletos y decisiones equivocadas, por lo que llamó a mantener una visión integral del fenómeno.

“No se deben echar las campanas al vuelo”, concluyó.

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OC/CR

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