El jefe de política exterior de la Unión Europea (UE), Josep Borrell, manifestó este sábado su descontento y preocupación por un ataque israelí a una escuela en Gaza, que según medios asociados al gobierno de Hamás, albergaba a desplazados y dejó al menos 90 muertos. Borrell, visiblemente consternado, calificó el incidente como inaceptable y condenó las repetidas agresiones a infraestructuras civiles en la región.
"Horrorizado por las imágenes de una escuela refugio en Gaza alcanzada por un ataque israelí, con decenas de víctimas palestinas según los informes. Al menos 10 escuelas fueron atacadas en las últimas semanas. No hay justificación para estas masacres", expresó Borrell a través de su cuenta en la red social X, refiriéndose al reciente aumento de ataques contra escuelas en Gaza.
Este ataque se suma a una serie de incidentes similares que han suscitado fuertes críticas a nivel internacional. Francesca Albanese, relatora especial de la ONU para los Territorios Palestinos, también reaccionó con dureza, acusando a Israel de llevar a cabo un "genocidio de los palestinos" y destacando que las ofensivas se han dirigido sistemáticamente contra barrios, hospitales, escuelas y campos de refugiados. Albanese subrayó además que Israel realiza estos ataques con el respaldo de "armas estadounidenses y europeas".
Las declaraciones de Albanese, aunque personales y no en representación oficial de la ONU, han generado controversia en el pasado, con Israel acusándola de antisemitismo debido a sus duros señalamientos. No obstante, las denuncias de ambos funcionarios ponen de relieve la gravedad de la situación en Gaza y el impacto devastador de la violencia sobre la población civil, especialmente en instalaciones que deberían ser refugios seguros.
Este incidente reaviva el debate sobre la legitimidad y las consecuencias de las acciones militares israelíes en la región, y plantea nuevamente la urgente necesidad de una solución pacífica y sostenible al conflicto palestino-israelí. La comunidad internacional continúa observando con preocupación el desarrollo de los acontecimientos, mientras se multiplican los llamados a proteger a la población civil y a respetar el derecho internacional humanitario.