Por Federico Reyes
El Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas determinó una resolución con la cual, una comisión investigadora abordará los crímenes de Rusia contra civiles en Ucrania. México fue uno de los 33 países que apoyaron esta resolución.
En contra votaron China y Eritrea y sorpresivamente, países como Cuba y Venezuela, no votaron a favor o en contra sobre esta iniciativa que ejerce presión política sobre Moscú. También se abstuvieron Armenia, Bolivia, Camerún, India, Kazajistán, Namibia, Paquistán, Senegal, Sudán y Uzbekistán.
Al mismo tiempo, durante una reunión del Consejo de Seguridad convocada a petición de Francia y de México, representantes de la ONU reclamaron el cese de bombardeos a escuelas en Ucrania y denunciaron su uso con fines militares.
Tras una primera reunión celebrada el 4 de marzo, Kiev logró que se aprobara una resolución por la que se decidía crear urgentemente una comisión de investigación internacional independiente sobre la situación en Ucrania.
Desde entonces, la difusión en los medios de comunicación internacionales de fotografías tomadas en Bucha, un suburbio de Kiev, que muestran cuerpos en la calle, algunas con las manos atadas a la espalda o parcialmente quemadas, así como fosas comunes, han provocado una ola de condena internacional.
En la resolución aprobada, se pide a una comisión internacional que investigué lo sucedido en Kiev, Chernigov, Kharkiv y Sumy, además de abordar los presuntos hechos de violencia sexual.
La resolución pide a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, informar en la 50º sesión del Consejo, entre el 13 de junio y el 8 de julio, sobre la situación humanitaria y de los derechos humanos en la ciudad portuaria de Mariúpol, ahora prácticamente controlada por las fuerzas rusas.
"Miles de personas de mi país perdieron la vida. Los bombardeos y los disparos rusos forman parte de nuestra vida cotidiana", declaró la primera viceministra de Relaciones Exteriores de Ucrania, Emine Dzhaparova, en la apertura de la sesión, por videoconferencia, en la que también denunció actos de tortura, desaparición forzada, violencia sexual y de género.
Rusia puede participar en los trabajos del Consejo como observador, pero eligió la política de la silla vacía y renunció a su derecho de respuesta.
Para no dejar el terreno por completo libre a sus adversarios, el embajador ruso ante la ONU, Guenadi Gatilov publicó denunció "la demonización de Rusia por parte del 'occidente colectivo'", y habló de una investigación que no es independiente y derivas del Consejo convertido en foro "para asestar golpes políticos".
Imagen: AFP