Los mundiales de futbol también se juegan en el terreno de la diplomacia, los símbolos y la construcción del poder. La inauguración de la Copa del Mundo 2026 en la Ciudad de México dejó claro que, más allá del resultado deportivo, se libró una disputa por el relato público y la apropiación política del evento. Porque en tiempos de comunicación instantánea, la foto vino a inclinar el marcador.
Mientras las cámaras enfocaban el renovado Estadio Ciudad de México y los palcos reunían a empresarios, opositores y personajes de la vida pública, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo tomó una decisión política de enorme calado: no ocupar el centro del poder económico y deportivo, sino presenciar el encuentro junto a la ciudadanía. A su lado estuvo la jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, quien desde el Deportivo Los Galeana, en Gustavo A. Madero, construyó una imagen que quedó para la historia: el Mundial como una fiesta popular y no como un privilegio de las élites.
Detrás de ello hubo una compleja operación institucional. La Secretaría de Seguridad Ciudadanacapitalina, encabezada por Pablo Vázquez, desplegó un dispositivo que permitió una jornada sin incidentes mayores. La Secretaría de Gobierno, bajo la conducción de César Cravioto, articuló la coordinación política y territorial; porque los grandes eventos no sólo requieren vallas y operativos; también mucho diálogo.
Pocos repararon en un dato que suele pasar inadvertido: las expresiones públicas que acompañaron la inauguración del Mundial respondían, en buena medida, a agendas nacionales e incluso internacionales. Ahí estuvieron las demandas magisteriales de la CNTE, las manifestaciones pro Palestina, colectivos antisistema, madres buscadoras y diversas causas sociales. Es normal. La Ciudad de México es la capital política del país y el espacio donde confluyen las demandas de México y del mundo.
Lo notable no fue que hubiera expresiones públicas, sino que un evento de escala mundialconviviera con ellas sin perder gobernabilidad. Eso no ocurre por generación espontánea. Es resultado de más de un año de mesas de trabajo, diálogo y concertación con vecinos, organizaciones sociales, sectoriales y liderazgos territoriales.
Desde la Subsecretaría de Concertación Política, Prevención y Buen Gobierno, encabezada por Juan José García Ochoa, se realizó una labor silenciosa pero estratégica: mantener abiertos los canales de interlocución, construir acuerdos, leer el ánimo social y tener el termómetro político de la ciudad. Porque gobernar esta metrópoli implica no sólo reaccionar ante los conflictos, sino anticiparlos.
Los resultados hablan por sí mismos: medio millón de personas participaron en festivales, Fan Fest y actividades comunitarias sin que la ciudad se paralizara. Gobernar la capital durante la inauguración del evento deportivo más visto del planeta constituye una auténtica prueba de Estado.
A pesar de que, sectores conservadores promovieron la entrega de pañuelos blancos acompañados de instructivos para agitarlos como señal de inconformidad hacia Morena, la Cuarta Transformación y la presidenta, no tuvieron eco entre los conservadores que iban a divertirse, no a protestar. Uno de ellos lo dijo muy bien, “quizá quiera sacar a Morena, pero no hoy”.
Al final, la fotografía que recorrió el país no fue la de los palcos, sino la de una Presidenta y una jefa de Gobierno viendo futbol entre familias, niñas y niños. En tiempos de polarización, convertir un mega evento global en una celebración popular es la forma de gobernar de la 4T.
ENTRE GITANOS
SIN BAJAR LA GUARDIA
Los que saben de política dicen que, los tiempos son tan importantes como las decisiones. Y aunque rumbo a 2027 ya circulan nombres y quinielas sobre cambios en el Gobierno de México y los gobiernos locales, la prudencia aconseja esperar. El Mundial no es un evento más: es una prueba de Estado que aún está en juego. Ya llegará el momento de los ajustes y reacomodos. Por ahora, conviene no bajar la guardia ni confiarse. Porque mientras el balón siga rodando, México y su capital requieren concentración absoluta.
*Especialista en Ciencia Política y Gobierno.
avilezraul@hotmail.com