AFP
El gallo que coronaba la aguja de Notre Dame fue colocado este sábado en su lugar original, un nuevo paso en el avance de la reconstrucción de la catedral de París, que reabrirá las puertas dentro de un año.
El arzobispo de París, Laurent Ulrich, bendijo en el suelo la emblemática pieza, que llevaron después con una grúa en la cima de la aguja, a 96 metros sobre el suelo de la capital francesa.
Se trata de un nuevo gallo dorado, diseñado por Philippe Villeneuve, el arquitecto jefe de los monumentos históricos franceses.
El anterior gallo quedó demasiado dañado durante el gran incendio del 15 de abril de 2019, que destruyó parcialmente la monumental catedral.
Villeneuve describió el nuevo gallo con "alas de fuego" que "recuerda que la catedral puede renacer de sus cenizas como una ave fénix".
"Es una aventura humana sin precedentes", aseguró con vehemencia Philippe Jost, responsable de la empresa pública encargada de la reconstrucción.
El gallo no solo simboliza para los cristianos el retorno de la luz tras la noche, sino que también es uno de los símbolos nacionales de Francia y aparece dibujado en la camisetas de sus selecciones de fútbol y rugby.
El nuevo gallo incluye reliquias salvadas durante el incendio y también le introdujeron un tubo con los nombres de 2.000 personas implicadas en las obras.