Sí, nuestras niñas y niños también pueden ser huérfanos digitales, frente al uso desinformado y desmedido de las herramientas tecnológicas de comunicación. Y no, no se trata de satanizar el uso de la tecnología en la vida cotidiana, pues para muchas y muchos, su uso está directamente relacionado a las actividades económicas y productivas, para ganarse la vida.
Según la autora del libro “Huérfanos Digitales”, Alejandra Corona, este término se relaciona al exceso de conectividad por parte de madres y padres de familia, dejando espacios de indiferencia, silencio y ausencia en la convivencia familiar, afectando las emociones, autoestima y desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
Pero ¿qué pasa cuando no tienes otra opción, más que estar conectado para cumplir con la jornada de home office? Lo cierto, es que el confinamiento incrementó la hiperconectividad, según un estudio de OCC Mundial y la Asociación de Internet MX, durante la pandemia, 8 de cada 10 empleadas y empleados adoptaron el home office, dedicando entre 9 y 12 horas diarias exclusivamente a las actividades profesionales, y si a eso le sumamos las actividades domésticas, que en la mayoría de los casos son ejecutadas por mujeres, sin hacer un gran cálculo matemático, podemos concluir que queda poco tiempo para el cuidado y supervisión de las actividades en línea de las y los menores de edad, exponiéndoles a una orfandad digital, difícil situación que muchas y muchos hemos atravesado en esta pandemia.
Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), indican que en México el acceso a internet de niñas y niños de 6 a 11 años es del 50%, mientras que en adolescentes de 12 a 17 años es del 94% y que el 25% de ellas y ellos ha experimentado alguna forma de ciberacoso. Es justo aquí cuando el termino orfandad digital, debe cobrar mayor relevancia, consciencia y acción por parte de las personas adultas que estamos al cuidado de niñas, niños y adolescentes, que durante el confinamiento han pasado más tiempo en casa conectados a internet, vulnerables a situaciones de violencia como el ciberacoso, explotación sexual o sextorsión.
Por eso, ante el posible abandono digital hacia las infancias, es indispensable incluir a la niñez en la alfabetización digital, hablándoles de los riesgos, ofreciendo herramientas que les protejan cuando naveguen por la web, para así utilizar la tecnología a su favor, siempre con el acompañamiento de personas adultas.
El uso de las tecnologías en nuestra era es una realidad a la que no podemos ni debemos escapar, mucho menos excluir a las infancias. Es cierto que nos enfrentamos a riesgos, pero también hay beneficios del uso responsable, informado y moderado; siempre y cuando no olvidemos que las redes más importantes, se construyen en familia, sin violencia en línea.