El comercio informal se ha extendido durante la Copa del Mundo en la Ciudad de México, donde la venta de playeras piratas de la Selección Mexicana ocupa de manera exclusiva el corredor peatonal de la calle Génova, en la Zona Rosa, a un costado de la sede de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.
Las camisetas con marcas apócrifas de Adidas se ofrecen entre 250 y 700 pesos, muy por debajo de los precios oficiales que van de 2 mil a 3 mil pesos en tiendas autorizadas. Los vendedores aseguran que los costos se han elevado por los triunfos del Tricolor y rechazan regateos, argumentando que “ya es lo menos porque no sale”.
Al menos tres decenas de comerciantes se instalan desde el bajopuente de la glorieta de Insurgentes hasta la esquina de Liverpool, dedicados exclusivamente a la venta de ropa deportiva pirata. Entre los modelos más solicitados figuran las camisetas verde, blanca y negra, además de versiones tipo Polo.
El corredor peatonal, que había sido liberado del ambulantaje tras la remodelación de la glorieta de Insurgentes, permanece ocupado por vendedores que rotan espacios en distintos turnos hasta Paseo de la Reforma. Incluso se han colocado junto a jardineras y esquinas que antes estaban libres de comercio.
En paralelo, el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) desplegó personal durante el partido de México contra República Checa en el Estadio Azteca para verificar la venta de mercancía apócrifa en las inmediaciones. En el Circuito Azteca se detectó a comerciantes ofreciendo playeras, bufandas y gorras de manera ambulante, lo que confirma la expansión del comercio informal durante el torneo.