Por Claudia Bolaños
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En 1954 Aurora Jiménez fue electa como la primera diputada federal mexicana por Baja California, para formar parte de la 42 Legislatura; y en la última década la paridad de género avanzó significativamente, con un 48 por ciento de mujeres en la integración de la Cámara de Diputados.
Tuvieron que pasar 65 años para que 241 representantes del género femenino ocuparan una curul, de un total de 500 diputados; sin embargo, aún hay retos, como la necesidad de una mayor capacidad, vinculación de trabajo entre ellas sin considerar partido, aumentar sus liderazgos y evitar la supeditación, según una investigación encomendada por el Instituto Nacional Electoral (INE).
Los resultados de la investigación realizada por Estudios y Estrategias para el Desarrollo y la Equidad, EPADEQ, S.C., indican que también hace falta más compromiso de los diputados varones con los temas de género, y evitar que las mujeres que alcancen liderazgos, “clonen” las conductas de los hombres.
Una de las legisladoras con mayor experiencia en el área, la priista Dulce María Sauri Riancho, consultada al respecto por ContraRéplica, consideró que a pesar de los avances en esta última legislatura, combatir la cultura machista es uno de los retos.
“Hemos avanzado, también no todo, todavía nos falta un cambio de cultura, que es el más difícil, el más complejo, que es el cambio de la estructura que nos ha acompañado durante muchos años, y que se reproduce apenas nos descuidamos, como estereotipos machistas. Hay varios casos (de diputados), por ejemplo, algunos, todavía medio trasnochados, que hablan de lindas”.
Fue en 1996 cuando se estableció un tope de un 70 por ciento de legisladores de un mismo género, y una reforma político-electoral de 1914 elevó a rango constitucional la garantía de la paridad entre mujeres y hombres en las candidaturas a la Cámara de Diputados, Senado y Congresos estatales.
La reforma estableció en el artículo 41 de la Carta Magna que “los partidos políticos tienen como fin promover la participación del pueblo en la vida democrática, contribuir a la integración de los órganos de representación política y como organizaciones de ciudadanos, hacer posible el acceso de éstos al ejercicio del poder público, de acuerdo con los programas, principios e ideas que postulan y mediante el sufragio universal , libre, secreto y directo, así como las reglas para garantizar la paridad entre los géneros, en candidaturas a legisladores federales y locales”.
Sauri Riancho —con vasta experiencia como legisladora, ya que ha sido senadora y diputada— mencionó que en este tema hay “desde luego una cuestión de números”.
La primera vez que fue diputada federal, en 1982, fue cuando hubo el mayor número de mujeres diputadas, con un 12 por ciento, de 400, lo que significaban 33, “y ahorita estamos hablando que prácticamente ya tenemos una legislatura paritaria”, comentó.
Indicó que antes las posiciones en la legislatura eran diferentes
“Aquellas comisiones que eran consideradas duras las mujeres no las podían presidir en un acuerdo tácito entre los grupos políticos, como por ejemplo las comisiones de Puntos Constitucionales, de Gobernación (que ahora ella preside), la de Hacienda, entre otras, y desde luego la participación de las mujeres en las mesas directivas”, declaró.