El gobierno de Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra la Unión Cuba Petróleo (CUPET), empresa estatal de energía de la isla, lo que generó fuertes reacciones tanto en Washington como en La Habana.
El secretario de Estado, Marco Rubio, afirmó que los activos de CUPET fueron “expropiados ilegalmente a propietarios estadounidenses hace años” y acusó al gobierno cubano de utilizar la energía como herramienta de control social. “Mientras el pueblo cubano ha sufrido escasez de combustible y apagones, los líderes comunistas han desviado recursos energéticos para llenarse los bolsillos”, señaló en un comunicado.
Desde Cuba, el canciller Bruno Rodríguez rechazó las declaraciones de Rubio y calificó la medida como un refuerzo del “cerco económico y energético contra Cuba”. En la red social X escribió: “El Secretario de Estado del régimen estadounidense, por ambiciones de conquista, aspiraciones presidenciales y sentimientos vengativos, ahora refuerza aún más el cerco económico y energético contra Cuba… acude a mentiras usuales y vulgares, de lo más agresivo, inculto y rabioso entre los enemigos de Cuba”.
Expertos advirtieron que la decisión podría agravar la crisis energética y humanitaria en la isla. William LeoGrande, académico de la Universidad Americana, consideró que la política estadounidense “parece totalmente comprometida con estrangular la economía cubana”, mientras que Ricardo Herrero, director del Cuba Study Group, calificó la medida como “crueldad indiscriminada” y alertó sobre el riesgo de una migración masiva.
Las sanciones bloquean cualquier propiedad o participación de CUPET en territorio estadounidense o bajo control de personas en EE.UU. El anuncio se suma a las medidas recientes contra el presidente Miguel Díaz-Canel y otros funcionarios cubanos.
Mientras tanto, Cuba enfrenta apagones constantes, escasez de combustible y un embargo de décadas, en medio de amenazas de nuevas acciones económicas y militares por parte de Washington.