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“En el caso de Covid no hay ni tiempo para llorar”

“En el caso de Covid no hay ni tiempo para llorar”

Ciudades lunes 25 de mayo de 2020 - 00:33

Sergio Villanueva
y Luis Carlos Rodríguez

Hasta cuatro horas y media tarda un cuerpo con Covid-19 en ser cremado. Obesidad en la mayoría de las víctimas es la causa del largo proceso. No hay despedida, ni rezos, ni tiempo para llorar. Sólo un familiar ingresa a la antesala del crematorio para ser testigo de cómo entra el cadáver al horno que desde hace semanas se mantiene encendido ante la alta demanda.
Es el ritual mortuorio desde el epicentro de la pandemia en la Ciudad de México en el panteón de San Nicolás Tolentino, en Iztapalapa, al oriente de la capital, donde la fila de carrozas para ingresar a los crematorios es larga y el acceso de familiares limitado.
Óscar Palacios Gómez, encargado del módulo del crematorio y velatorio de dicho panteón dijo a ContraRéplica que los familiares de quienes fallecen por Covid-19, por los protocolos establecidos, ya no se pueden despedir.
“Cuando se trata de una muerte natural o por causas ajenas el Covid se ingresa al funerario con el cuerpo y pueden pasar cuatro familiares. Se pueden despedir de él en una capilla hasta por cinco minutos”, explicó.
“En el caso del protocolo por Covid sólo entra un familiar y el cuerpo pasa directamente a los hornos, no hay despedida, no hay rezos, ni tiempo para llorar. No se puede corren ningún riesgo de contagio”, dijo.
Indicó que en el marco de la pandemia se estableció como parte del protocolo en dicho cementerio una división o clasificación de los cadáveres: los que mueren por coronavirus, los probables Covid, lo de neumonía atípica y los de muerte natural o por cualquier otra causa.
Comentó que el proceso de cremación dura normalmente entre dos y media hasta tres horas. “En el caso de quienes fallecen por Covid-19 duran más. Hasta cuatro a cuatro horas y media. Porque en estos casos hay mucha obesidad y los cuerpos son más pesados y tardan más en la cremación. Nos han llegado cuerpos de 100 kilos, 120, 150 y hasta 170 kilos”.
Dijo que lo ideal es que los cuerpos de quienes fallecen por el coronavirus sean llevados al crematorio en bolsa herméticamente cerradas.
“Pero algunos los están mandando en ataúd de madera, lo cual hace largo el proceso, por la madera, las resinas tardan más en quemarse, como cuando son cuerpos obesos. Cuando llegan en ataúd metálico es más complicado hay que sacar el cuerpo y hay más riesgos”, indicó.
Cuestionado sobre el número de personas que son cremadas diariamente en los hornos del crematorio de San Nicolás Tolentino, apuntó “son muchos, no te puedo dar esos datos, porque varían”.
Palacios Gómez recomendó a los familiares de quienes fallecen por Covid: “Pedimos paciencia de la gente, entendemos el dolor, no somos insensibles, la gente se quiere despedir de sus familiares, de sus padres, de sus hermanos, de sus hijos, pero desgraciadamente por este tipo de enfermedad no se pueden despedir. Les pido mucha comprensión para protegernos y también por los largos tiempos que tarda la cremación”.
En la soledad del crematorio del camposanto, la capilla vacía, los hornos listos para seguir recibiendo a quienes mueren por Covid en la Ciudad de México y en el traspatio los restos de los ataúdes de madera que son destruidos con máquina que los acarrea también a un camión de volteo.
Sobre la avenida San Lorenzo, una fila de unas 10 carrozas esperan su ingreso al crematorio. La mayoría son de personas que fallecieron por Covid-19. Personal de la alcaldía de Iztapalapa les da indicaciones a familiares sobre los protocolos y el tiempo de espera.
Es el oriente de la Ciudad de México, el epicentro del Covid-19 en la capital con un promedio de 219.9 casos por cada 100 habitantes. Milpa Alta, Iztacalco, Tláhuac e Iztapalapa son las alcaldías consideradas como focos rojos.

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JG/CR

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