Pambo: “Me cansé de mí misma”; desaparecer para volver a ser artista
Pambo habla de su pausa, la composición para otros artistas y el “romantiqueo” que inspira su nueva etapa.
Pambo: alejarse de los reflectores para recuperar la creatividad
Casi dos décadas después de su debut en el pop mexicano, Pambo entiende su carrera desde otro lugar. La cantante y compositora decidió bajar el volumen de su exposición pública después de La Princesa Caballero, su primer álbum independiente tras haber trabajado con una disquera grande.
La pausa no significó abandonar la música. Por el contrario, Pambo encontró en la composición para otros intérpretes una forma de mantenerse creativamente activa, explorar distintos sonidos y, sobre todo, recuperar una relación más sana con su oficio.
“Me cansé de mí misma, de mi persona”, reconoce al hablar de una industria en la que la exposición puede convertirse en parte inseparable del trabajo artístico.
Durante casi una década, la composición se convirtió en una especie de laboratorio personal. “Hay veces que salen 30, 40 o 50 canciones compuestas por mí en un año”, explica. Esa productividad le permitió experimentar con géneros, generaciones y voces distintas, mientras construía silenciosamente un catálogo propio.
“Soy como mayorista”, bromea sobre el volumen de canciones que puede generar como compositora.
Pero detrás de la decisión también existía una crítica a la dinámica actual de la industria: publicar constantemente, mostrar permanentemente el rostro y convertir cada lanzamiento en una extensión de la personalidad del artista.
Pambo decidió desaparecer para poder volver.
“Romántica” y una nueva manera de entender el amor
Durante ese periodo también acumuló canciones que permanecieron esperando su momento. Una de ellas es “Romántica”, tema que terminó eligiendo para regresar al público.
La historia de la canción comenzó en colaboración con otro compositor. Ambos trabajaron sus respectivas maquetas y, finalmente, llegó una invitación inesperada: que Pambo lanzara su propia versión.
El momento también influyó. Después del Mundial y con un verano particularmente gris en la Ciudad de México, la cantante sintió que hacía falta una canción capaz de cambiar el ánimo.
“Necesitamos algo que nos ponga de buenas”, recuerda.
Pero Romántica va más allá de una canción luminosa. Pambo utiliza el concepto de “romantiqueo” para describir ese territorio emocional que existe entre el coqueteo y el enamoramiento.
Para ella, se trata de jugar con las promesas, las mariposas y la intensidad de los primeros momentos, incluso cuando sabemos que quizá aquello no terminará convirtiéndose en una relación permanente.
“Me gusta mucho jugar al amor”, confiesa.
Su reflexión también cuestiona las formas tradicionales en que fueron educadas varias generaciones para entender el amor romántico. En una época donde las relaciones pueden percibirse como un terreno peligroso o excesivamente solemne, Pambo propone recuperar el juego, el deseo y la posibilidad de sentir sin convertir cada emoción en una promesa definitiva.
En paralelo, defiende otra idea de viralidad: aquella que no necesariamente explota el día del lanzamiento, sino que crece lentamente porque las personas eligen una canción y la incorporan a sus propias historias.