En conferencia mañanera, el presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que México no mandará armas a ningún lado y que la postura del país es pacifista.
Esta declaración fue a raíz de una carta que recibió la presidenta de la Mesa Directiva, Olga Sánchez Cordero, por parte de legisladores ucranianos, en la que solicitaban apoyo bélico.
El requerimiento incluía armas guiadas antiataques, FIM-92 Stingers, aparatos de comunicación, chalecos antibalas, cascos, armas pequeñas, lanzagranadas y otras municiones.
La solicitud también pedía que México intercediera, en la medida de lo posible, con sus socios europeos para recibir aviones de combate. Con ello, sería viable bloquear a las fuerzas armadas y evitar que incremente el número de víctimas.
Aunque el presidente negó el armamento, sí ofreció ayuda humanitaria y protección a los civiles.