Durante la realización del Mundial de Futbol 2026, especialistas en salud advierten que enfermedades como el sarampión, la influenza y el COVID-19 podrían experimentar un incremento en su propagación debido a la alta movilidad de personas entre países anfitriones y visitantes internacionales.
De acuerdo con expertos en enfermedades infecciosas, la llegada de millones de turistas y la interacción en espacios masivos como estadios, transporte público y zonas turísticas representan condiciones que favorecen la transmisión de virus respiratorios, especialmente aquellos que ya circulan de manera activa en distintas regiones del continente.
Entre los principales riesgos señalados se encuentra el sarampión, una enfermedad altamente contagiosa que se transmite por vía aérea y que puede expandirse rápidamente en poblaciones con esquemas incompletos de vacunación. Especialistas han advertido que, aunque no se prevé un escenario de descontrol generalizado, sí existe la posibilidad de brotes localizados si no se refuerzan las campañas de inmunización.
Asimismo, la influenza estacional y el COVID-19 siguen siendo parte del grupo de enfermedades bajo vigilancia epidemiológica, debido a su capacidad de propagación en temporadas de alta concentración de personas. Autoridades sanitarias han insistido en la importancia de mantener medidas preventivas básicas, así como reforzar la vacunación en grupos vulnerables.
Los especialistas coinciden en que el principal desafío no es únicamente la aparición de nuevos virus, sino la coexistencia de múltiples patógenos en un contexto de alta movilidad global, lo que podría aumentar el riesgo de brotes simultáneos durante eventos de gran escala como el Mundial.