Aguas inusualmente cálidas, causa de evolución de huracán Florida
El huracán Idalia, que inicialmente alcanzó la categoría 3 pero luego se redujo a la categoría 1, llegó a la costa del golfo de Florida durante este miércoles 30 de agosto, por lo que expertos señalan que su transformación se debe, en parte, a las aguas inusualmente cálidas a lo largo de su trayectoria.
Los expertos señalaron que las temperaturas del agua a lo largo de la ruta anticipada del huracán están alcanzando cerca de los 32°C, marcando un récord de temperatura oceánica en el golfo de México, un indicador característico del cambio climático. Esta elevada temperatura no está solo en la superficie, sino que se extiende a más de 30 metros de profundidad.
Esta combinación de factores es propicia para un proceso conocido como intensificación rápida, donde la velocidad del viento del huracán aumenta en al menos 56 kph en un lapso de 24 horas. El agua caliente actúa como combustible para estos fenómenos naturales. A mayores temperaturas, el agua se evapora más fácilmente, liberando mayor energía a la atmósfera. La cantidad de humedad también tiene un impacto directo en la potencia destructiva de un huracán.
Según James P. Kossin, científico atmosférico de la Universidad de Wisconsin-Madison, un huracán es básicamente un generador de calor, siendo alimentado principalmente por el vapor de agua liberado desde la superficie oceánica, similar al vapor que se eleva cuando calentamos agua en una sartén. Phil Klotzbach, experto en pronósticos de huracanes de la Universidad Estatal de Colorado, compara estas aguas extremadamente cálidas con "combustible para cohetes".
Estudios han revelado que la velocidad de los vientos huracanados puede aumentar en alrededor del 5% por cada grado Celsius que sube la temperatura del océano. Este incremento se traduce en un aumento del 50% en el potencial destructivo de la tormenta. Dado que el Golfo de México actualmente registra temperaturas entre 1°C y 2°C por encima de lo usual, Idalia podría ser entre un 50% y un 100% más destructiva de lo que sería en un año con temperaturas marítimas promedio.
La profundidad asombrosa de estas aguas cálidas también plantea preocupaciones para el pronóstico de Idalia. El hecho de que el agua caliente se extienda hasta unos 35 metros de profundidad es un indicio importante, ya que los huracanes remueven la superficie del agua a medida que avanzan; si la tormenta levanta agua fría, tiende a debilitarse. Sin embargo, debido a la profundidad de las aguas calientes, este debilitamiento es menos probable.
El experto destacó que el calentamiento global ha elevado las temperaturas oceánicas a nivel global, y este verano ha sido testigo de un aumento especialmente marcado. El huracán Franklin, por ejemplo, experimentó una rápida intensificación en estas mismas aguas cálidas, y se espera que pase cerca de las Bermudas.
Cabe señalar que estudios recientes indican que el cambio climático está haciendo que los fenómenos de rápida intensificación sean más comunes, triplicándose entre 1980 y 2020 en áreas marinas dentro de 400 kilómetros de la costa, según una investigación publicada en Nature Communications este año.