Claudia Bolaños
En México, por cada elemento de seguridad pública existen cuatro de seguridad privada, un sector que ha cobrado mayor relevancia ante la necesidad de ampliar la cobertura de vigilancia, prevención y respuesta en empresas, industrias, escuelas, hospitales y zonas residenciales.
Ynbal Adda, director general de ELIM Seguridad Privada Intramuros, aseguró que la seguridad privada se ha convertido en un complemento de las corporaciones públicas. “Somos los ojos que a ellos les faltan porque no tienen suficiente cobertura”, afirmó.
La empresa, que cumple 42 años de operación en el país, cuenta actualmente con 2 mil 200 elementos de seguridad, brinda servicio en más de 500 instalaciones y genera 3 mil empleos directos, cifras que reflejan el crecimiento del sector en México.
Adda explicó que la función de la seguridad privada ha evolucionado y ya no se limita a la vigilancia física. Ahora incorpora tareas de prevención, supervisión, identificación de riesgos y respuesta ante incidentes para proteger personas, instalaciones y activos estratégicos.
Señaló que la capacitación continua se ha convertido en uno de los principales pilares del sector, ya que los elementos deben conocer protocolos específicos y actuar de acuerdo con las características de cada instalación donde prestan servicio.
Además, destacó que la tecnología fortalece las labores de monitoreo, comunicación y control operativo, aunque subrayó que no sustituye el criterio humano en la toma de decisiones y la atención de emergencias.
El director de ELIM indicó que los riesgos que enfrentan las organizaciones han cambiado en las últimas décadas, por lo que la seguridad privada debe adaptarse constantemente y profesionalizar a su personal para responder a nuevos desafíos.
Con presencia en los sectores industrial, corporativo, comercial, residencial y educativo, la empresa considera que el reto para los próximos años será seguir fortaleciendo los procesos de prevención y la preparación de sus elementos para atender escenarios cada vez más complejos.