El dinamismo del sector de la inteligencia artificial en Estados Unidos consolidó a México como uno de sus abastecedores clave de infraestructura informática, donde las ventas de servidores desde territorio nacional registraron la cifra de 82 mil 900 millones de dólares a lo largo del primer semestre del año.
Proyecciones de firmas de análisis económico señalan que los desembolsos vinculados a esta tecnología absorbieron cerca del 27 por ciento de la inversión fija en el mercado estadounidense en el segundo trimestre, con una concentración casi total de las compras hacia la producción ensamblada en México.
La aceleración en la demanda de equipos para el procesamiento de datos ubica a la manufactura tecnológica mexicana en una tendencia de crecimiento acelerado, con volúmenes de envío que perfilan a estos componentes para superar el valor económico generado por la industria automotriz antes de que concluya el ciclo anual.
El desarrollo de este ecosistema industrial posiciona al país azteca en el tercer lugar de los exportadores globales de equipos de cómputo, actuando como un centro de integración estratégica que canaliza insumos procedentes del mercado asiático para abastecer los centros de datos en Norteamérica.