Un video difundido en plataformas digitales muestra al actor Sylvester Stallone realizando una acrobacia irreal en la que salta desde un acantilado hacia una serie de inflables gigantes para rebotar de regreso a la cima mientras una multitud lo ovaciona. A pesar de la naturaleza físicamente imposible de la escena, miles de usuarios en redes sociales asumieron que la secuencia correspondía a una filmación verídica o a una escena de riesgo ejecutada por el artista estadounidense.
La pieza audiovisual fue elaborada mediante herramientas de inteligencia artificial generativa, las cuales han alcanzado un grado de hiperrealismo capaz de engañar a la audiencia general. En la secuencia manipulada digitalmente, los efectos de iluminación, el renderizado de la física del cuerpo en el aire y la integración de las reacciones del público logran una apariencia cinematográfica que dificulta la identificación inmediata de inconsistencias visuales por parte de los espectadores.
Este fenómeno se suma a una tendencia creciente de contenidos sintetizados por ordenador que se viralizan rápidamente en internet sin etiquetas claras de advertencia. Diversos especialistas en tecnología alertan que la evolución constante de estas herramientas para la generación automatizada de imágenes y video plantea desafíos significativos para la verificación de datos, debilitando la capacidad del público para distinguir entre registros reales y simulación digital en la era de la información.