El expresidente de Bolivia, Luis Arce, aseguró que se considera un preso político y denunció que enfrenta violaciones a sus derechos mientras permanece encarcelado, en el marco del proceso judicial en su contra por presuntos actos de corrupción.
Desde su reclusión en una prisión de La Paz, el exmandatario afirmó que su detención responde a motivaciones políticas y no a hechos comprobados, insistiendo en su inocencia frente a las acusaciones relacionadas con el manejo de recursos públicos durante su gestión como ministro de Economía. El exgobernante sostuvo que el proceso en su contra carece de garantías y denunció irregularidades en su situación jurídica y condiciones de detención.
Arce fue detenido en diciembre de 2025 tras dejar la presidencia, como parte de una investigación vinculada al presunto desvío de fondos destinados a proyectos sociales, caso por el cual un juez determinó su prisión preventiva mientras se desarrolla el proceso judicial.
El exmandatario ha reiterado en diversas ocasiones que los cargos en su contra forman parte de una persecución política, en un contexto de tensiones tras el cambio de gobierno en Bolivia, luego del triunfo electoral de Rodrigo Paz, quien ha impulsado acciones para investigar presuntos casos de corrupción en administraciones anteriores.