Bitcoin retrocedió este jueves hasta los $87,850, una baja del 2%, manteniéndose bajo presión a pesar de la debilidad del dólar estadounidense y el repunte histórico del oro, que superó los $5,500 por onza. La criptomoneda más grande del mundo ha permanecido estancada entre los niveles de $86,000 y $89,000 durante la semana, con un avance acumulado de apenas 1% en enero.
El contraste con el mercado del oro es evidente, ya que el metal precioso se disparó impulsado por la demanda de refugio seguro, la tensión geopolítica y las perspectivas de tasas de la Reserva Federal. En cambio, Bitcoin, considerado por algunos como “oro digital”, continúa operando en un rango estrecho sin mostrar un repunte significativo.
La Reserva Federal decidió mantener su tasa de referencia en el rango de 3.50%–3.75%, alejándose de los recortes consecutivos aplicados previamente. Jerome Powell, presidente del organismo, señaló que se requiere más evidencia de que la inflación avanza de manera sostenible hacia el objetivo del 2% antes de considerar nuevas flexibilizaciones. Sus comentarios reforzaron la expectativa de que cualquier recorte de tasas será gradual y dependiente de los datos, lo que afectó a activos sensibles al riesgo como las criptomonedas.
En paralelo, la Casa Blanca convocará la próxima semana a altos ejecutivos de la banca y de empresas cripto para discutir la legislación de activos digitales, actualmente estancada en el Congreso. Según Reuters, el encuentro se centrará en disposiciones polémicas sobre si las compañías cripto pueden ofrecer intereses o recompensas en stablecoins vinculadas al dólar.
El presidente Donald Trump impulsa estas conversaciones como parte de su estrategia para avanzar en la regulación del sector, tras meses de enfrentamientos entre bancos y grupos cripto por riesgos competitivos.