Boris Johnson comparece este miércoles ante los diputados británicos para defender su continuidad en un cargo que cada vez más pende de un hilo, tras un alud de dimisiones en protesta contra la legitimidad del controvertido primer ministro, cernido por los escándalos.
El martes por la noche, los ministros de Salud, Sajid Javid, y de Finanzas, Rishi Sunak, anunciaron casi al mismo tiempo sus respectivas renuncias, a raíz de los incesantes escándalos que rodean a Johnson y su ejecutivo.
Les siguieron una docena de otros miembros del gobierno, de menor rango, en una sangría que continuó el miércoles con cuatro nuevas dimisiones.
El secretario de Estado para la infancia y la familia, Will Quince, afirmó "no tener otra opción" tras haber transmitido en los medios informaciones proporcionadas por la oficina de Johnson "que resultaron ser inexactas".
La asistente del secretario de Estado de transportes, Laura Trott, consideró que la confianza en el gobierno se ha "perdido".
El secretario de Estado de educación, Robin Walker, lamentó que los "grandes logros" del gobierno hayan sido "ensombrecidos por errores y cuestiones de integridad".
Y el secretario de Estado de finanzas, John Glen, alegó una "total falta de confianza" en Johnson al dimitir.
Cada vez más debilitado, pero aferrándose al puesto, el primer ministro comparece por la mañana en la sesión semanal de preguntas en el Parlamento y por la tarde ante el denominado "comité de enlace", formado por los presidente de las diferentes comisiones parlamentarias y encargado de examinar el trabajo del gobierno.
Entre ellos figuran algunos de sus más acérrimos detractores en el seno de su Partido Conservador.
Con información de AFP
Imagen: AFP