El grupo islamista palestino Hamás denunció este lunes que Israel estaría “destruyendo pruebas” en Gaza al retirar y demoler escombros que podrían contener restos de personas fallecidas. En un comunicado, la organización afirmó que esta práctica constituye una violación del derecho internacional y de la resolución de la Corte Internacional de Justicia que exige conservar evidencias.
Hamás calificó la presunta retirada de restos como un “ataque a la dignidad de los mártires y al derecho de sus familias a recuperar y enterrar a sus seres queridos”. Según Zaher al Waheidi, responsable del recuento de víctimas en el Ministerio de Sanidad de Gaza, alrededor de 7,400 cadáveres permanecen desaparecidos bajo escombros o en zonas inaccesibles.
Más del 53% del territorio gazatí tras la línea amarilla, donde se retiraron las tropas israelíes al inicio de la tregua, sigue bajo control militar de Israel. El primer ministro Benjamín Netanyahu asegura que el dominio alcanza hasta el 60% del territorio. En estas áreas, las demoliciones del ejército podrían afectar restos humanos aún sepultados.
La denuncia se produce después de que Francesca Albanese, relatora de la ONU para Palestina, advirtiera que la retirada masiva de escombros podría ser utilizada para borrar evidencias de crímenes de guerra, de lesa humanidad o incluso genocidio. “Destruir pruebas de crímenes atroces es ilegal”, señaló, al subrayar que la reconstrucción de Gaza no debe condicionarse al borrado de su pasado.