El brote de ébola en la República Democrática del Congo suma ya al menos 930 fallecimientos, tras registrarse 37 nuevas muertes en un lapso de 24 horas, una de las cifras más altas desde que se declaró la emergencia sanitaria el pasado 15 de mayo.
El Ministerio de Salud informó que hasta el sábado se contabilizan 2 mil 344 casos confirmados, con 724 pacientes actualmente en aislamiento. La provincia de Ituri es la más afectada, aunque la enfermedad se ha extendido a cinco provincias en la región oriental del país, marcada por violencia rebelde y ataques contra instalaciones médicas.
Las autoridades señalaron que al menos 12 agresiones contra equipos de salud han obstaculizado la respuesta, mientras que decenas de trabajadores han abandonado sus puestos por falta de pago. En total, 36 profesionales sanitarios han muerto tras contagiarse con el virus.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) advirtió que el 80% de los nuevos contagios provienen de cadenas de transmisión desconocidas, lo que evidencia la rápida propagación del virus y las dificultades para rastrear los casos.
El virus de Bundibugyo, responsable del brote, es menos común que otras variantes del ébola y actualmente no existe vacuna ni tratamiento aprobado. La enfermedad se transmite por contacto directo con fluidos corporales y materiales contaminados, siendo altamente contagiosa y a menudo mortal.
Expertos subrayan que la aceleración de casos en julio confirma que este es el brote de ébola de más rápido crecimiento registrado, con un promedio semanal de 272 nuevos contagios y 111 muertes.