El consumo de alcohol representa un importante factor de riesgo asociado con el incremento de la violencia de género y familiar, señaló Yahaira Ochoa Ortiz, integrante de la Red de Mujeres por la Salud (REMUSA), durante una manifestación realizada frente al Congreso de la Unión.
La activista explicó que existe evidencia de que el consumo de bebidas alcohólicas está presente como factor desencadenante en hasta una de cada tres agresiones de pareja en las que el agresor había ingerido alcohol. Añadió que, cuando una pareja masculina consume alcohol en exceso durante uno o varios días consecutivos, la probabilidad de que una mujer sea víctima de agresiones físicas puede aumentar hasta seis veces o más.
Ochoa Ortiz puntualizó que el alcohol tiene efectos fisiológicos y sociales, debido a que desinhibe el sistema nervioso y afecta el juicio. Sin embargo, subrayó que esta sustancia no constituye por sí misma la causa directa ni una justificación de las agresiones, las cuales también están relacionadas con conductas violentas previas y factores machistas arraigados.
Datos de la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) de 2016 señalan que 20 por ciento de las mujeres casadas o unidas que experimentaron violencia de pareja reportaron que ésta comenzó o se agravó cuando el agresor empezó a consumir alcohol con mayor frecuencia.
Durante la manifestación, integrantes de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA) utilizaron dos grandes inflables, una caguama y un pan de caja, para señalar que en México resulta más barato adquirir una cerveza de un litro o una “pachita” de destilado que un pan de caja.
Las organizaciones también cuestionaron que el Paquete Económico 2027, presentado por el Ejecutivo el pasado 8 de septiembre, no contemple nuevas medidas fiscales para las bebidas alcohólicas. Señalaron que el alcohol genera costos superiores a 552 mil millones de pesos al año y plantearon modificar el esquema del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Actualmente, el IEPS aplicado a las bebidas alcohólicas contempla tasas de 26.5, 30 y 53 por ciento, dependiendo de su graduación, y las organizaciones señalaron que éstas no han sido modificadas desde 2014. También indicaron que el impuesto se calcula sobre el precio del producto y no sobre la cantidad de alcohol que contiene.
Fernanda Torres, de Servicios a la Juventud (Seraj) de la Iniciativa Voces Jóvenes por el Derecho a la Salud, llamó a las personas legisladoras a considerar los efectos del consumo de alcohol entre las juventudes y destacó que, de acuerdo con la ENCODAT 2025, más de 13.7 millones de jóvenes en México consumen alcohol. También relacionó su consumo con accidentes de tránsito que figuran entre las principales causas de muerte de este sector de la población.