Una coalición de organizaciones civiles reclamó este lunes a legisladores mexicanos aprovechar el debate fiscal de 2027 para modificar los impuestos a bebidas alcohólicas y convertirlos en una herramienta que reduzca el consumo y financie programas de prevención, tratamiento y atención sanitaria.
La protesta se realizó frente al Congreso de la Unión, donde los colectivos instalaron inflables de una caguama y una barra de pan para denunciar que en México algunas bebidas alcohólicas pueden costar menos que un alimento básico. “En nuestro país, el alcohol es mucho más barato que el pan”, señaló Alonso Robledo, representante de la Red de Acción sobre Alcohol (RASA).
La propuesta central busca reemplazar el esquema actual del IEPS, basado en el precio, por cuotas determinadas según la cantidad de alcohol puro. Las organizaciones sostienen que este modelo lleva más de una década sin cambios y permitiría recaudar hasta 30 mil millones de pesos adicionales.
De acuerdo con los colectivos, 67 por ciento de la población respalda cambios fiscales al alcohol, cifra que aumenta a 74 y 75 por ciento cuando los recursos se destinan a salud y desarrollo social. Además, estimaron en más de 552 mil millones de pesos anuales los costos directos e indirectos asociados al consumo, vinculado a más de 200 condiciones de salud.
Los manifestantes insistieron en que la reforma fiscal debe priorizar la seguridad alimentaria y la salud pública, al tiempo que reduzca la accesibilidad de bebidas alcohólicas frente a productos básicos.