En medio de una intensa batalla legal y diplomática, la defensa jurídica de Jorge Glas, exvicepresidente de Ecuador, ha llevado su caso ante instancias internacionales, incluido el Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en un esfuerzo por asegurar su liberación y su traslado a México.
Glas, quien fue detenido dentro de la embajada mexicana en Quito en un polémico asalto policial, ha sido objeto de una lucha legal que ha escalado a nivel internacional. Su abogado, Aitor Martínez, durante una rueda de prensa en Guayaquil, reveló los esfuerzos de su equipo legal para obtener apoyo internacional en el caso de Glas.
El 19 de abril, se presentó una denuncia ante el Grupo de Trabajo sobre Detención Arbitraria de las Naciones Unidas, argumentando que Glas fue víctima de "secuestro" y "gravísimos malos tratos" durante su detención en la embajada mexicana. Además, se amplió la denuncia para incluir la declaración del tribunal ecuatoriano que calificó su captura como "ilegal" y "arbitraria".
Glas, quien se declara perseguido político y niega los cargos en su contra, enfrenta acusaciones de peculado en relación con obras de reconstrucción posterior al terremoto de 2016, así como dos condenas previas por cohecho y asociación ilícita.
La defensa de Glas ha solicitado medidas provisionales ante la CIDH, buscando su liberación inmediata y su traslado a la Embajada de México u otro país dispuesto a intervenir. También han pedido el restablecimiento de sus comunicaciones y visitas, así como el derecho a un juicio justo.
Además de los esfuerzos ante la ONU y la CIDH, el equipo legal de Glas ha iniciado acciones legales en México y Alemania, este último país donde Glas también posee ciudadanía. En Alemania se ha presentado una denuncia por privación de libertad, lesiones graves y coacción, mientras que en México la madre de Glas ha denunciado a varias autoridades ecuatorianas por delitos como secuestro y tortura.
En respuesta, el gobierno ecuatoriano ha justificado la detención de Glas, argumentando que México violó los convenios internacionales al otorgarle asilo a un individuo condenado por tribunales ordinarios. Mientras tanto, Glas continúa en huelga de hambre desde su ingreso en prisión el pasado 6 de abril.