El posible desbordamiento del río Lerma representa una amenaza directa para más de 11 mil hectáreas de cultivo en el municipio de Penjamillo, Michoacán. La situación ha encendido las alertas de autoridades estatales y federales, debido al incremento del nivel del río, que ya alcanza el 80 por ciento de su capacidad.
El riesgo se ha incrementado a causa del desfogue de la presa Solís en el vecino estado de Guanajuato, sumado a las intensas lluvias que se han mantenido constantes y que podrían extenderse hasta septiembre, según los pronósticos meteorológicos.
Las principales zonas en riesgo incluyen los cultivos de maíz y sorgo en ejidos como Las Huertas y La Luz. En respuesta, se han colocado costales de arena para contener posibles filtraciones, mientras se proyecta una obra mayor de reforzamiento a los bordos del río, con una inversión aproximada de 9 millones de pesos.
Autoridades de la Comisión Estatal de Aguas y Gestión de Cuencas advirtieron que los efectos podrían extenderse a otros municipios colindantes, como Angamacutiro, Maravatío y La Piedad, en caso de que las lluvias aumenten en intensidad en los próximos días.
Hasta el momento, la Secretaría de Desarrollo Rural del estado ha reportado que solo el uno por ciento de los cultivos ha sido afectado en regiones como Coahuayana y Aquila. Sin embargo, la situación en el Bajío michoacano es más crítica debido al comportamiento del río Lerma.