Una conversación aparentemente cotidiana en la vía pública puede convertirse en un fraude, según denuncias difundidas en redes sociales sobre un nuevo modus operandi conocido como la “estafa del familiar perdido”.
El engaño comienza cuando una persona aborda a un peatón para pedir orientación sobre una calle. Minutos después aparece un cómplice que simula ser otro transeúnte dispuesto a ayudar. En ese momento, el primero asegura tener cheques de 10 mil o 20 mil pesos que no puede cambiar por falta de identificación, supuestamente en poder de su hijo.
La escena cambia hacia una supuesta emergencia: el hijo “desaparecido”. Los estafadores apelan a la urgencia emocional y proponen entregar el cheque a cambio de efectivo inmediato —alrededor de 2 mil pesos— o incluso un teléfono celular. Sin embargo, los documentos resultan falsos o sin fondos.
Testimonios señalan que la efectividad del fraude radica en evitar la intervención de la policía. En un caso, al sugerirse llamar a una patrulla para localizar al menor, los implicados intentaron retirarse apresuradamente.
La policía capitalina recomienda desconfiar de este tipo de acercamientos, no entregar dinero ni pertenencias y reportar cualquier intento de fraude.