La explosión registrada el jueves en una bodega de Tepeaca, Puebla, donde estallaron seis pipas cargadas con hidrocarburo presuntamente ilícito, apunta a una probable complicidad de autoridades de distintos niveles de gobierno, señaló el titular de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, Francisco Sánchez.
El funcionario informó que en el perímetro del siniestro se aseguraron otros dos inmuebles con vehículos que portaban logotipos clonados de distribuidoras de gas. Pese al constante flujo de unidades pesadas, el lugar operaba sin supervisión de Protección Civil, lo que calificó como un “secreto a voces” en la localidad. Sánchez reconoció fallas en los filtros de vigilancia y urgió a reforzar las auditorías en la región.
La magnitud del estallido llevó a la Fiscalía General de la República (FGR) a atraer la investigación por presunto robo de hidrocarburo. Las primeras indagatorias señalan que el combustible extraído de una toma clandestina cercana se distribuía en varios municipios mediante autotanques falsificados.
Aunque preliminarmente se descartaron víctimas, la emergencia obligó al desalojo del Centro Escolar Miguel Negrete y del Hospital Regional de la zona. El gobernador Alejandro Armenta Mier acudió al sitio para coordinar brigadas y se comprometió a identificar y capturar a los responsables del almacenamiento clandestino.
El incendio fue sofocado tras casi 30 horas de labores de bomberos, quienes enfrentaron una detonación secundaria provocada por la liberación de una válvula de alivio. Actualmente, el área permanece bajo resguardo de Protección Civil y la policía estatal mientras avanzan las investigaciones ministeriales.